La escalada de violencia en México a causa de los secuestros y crímenes del narcotráfico, que superan los 3 mil ejecutados en el transcurso del año, más que en todo el 2007, abrió grietas en el gabinete de seguridad del Gobierno, un pilar en la gestión del presidente Felipe Calderón.
La renuncia “irrevocable” del secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad (SNS), Roberto Campa, figura clave en la estrategia oficial contra el crimen organizado, se produjo en el pico de una ola de secuestros y asesinatos del narcotráfico y ante la indignación ciudadana por la ineficiente respuesta de las autoridades.
En ese contexto, ayer, el diario El Universal, del Distrito Federal, reveló que en México cada 85 minutos se comete un asesinato. Sólo en agosto hubo 547 asesinatos, reveló ese diario.
De acuerdo con las estadísticas de ese medio, en el 2007 la cifra de fallecidos en hechos ligados a la delincuencia organizada cerró con 2 mil 673. Este año esa cantidad se superó el 5 de junio.
La atemorizada sociedad mexicana reaccionó el fin de semana con una marcha de 200 mil personas en la capital y más de 84 mil en otros estados del país, que exigieron parar la ola de secuestros y depurar los cuerpos policiales, en ocasiones coludidos con el crimen organizado.
LA PLAGA DEL SECUESTRO
Más de 400 secuestros se han cometido en lo que va del 2008, casi la cifra del 2007, pero se estima que sólo se denuncia un plagio por cada tres perpetrados.
La estrategia oficial de combate a la delincuencia denota fisuras que se reflejan también en los más de 3 mil ejecutados por disputas entre los cárteles de narcotraficantes en el transcurso del año.
La violencia del narcotráfico se agudizó, a tal punto que en la última semana se reportaron más de 20 casos de decapitados, incluso cinco descabezados vivos.
La fronteriza Ciudad Juárez, la más azotada por la violencia, vive un calvario por la guerra entre los cárteles de Juárez y Sinaloa que se disputan el trasiego hacia Estados Unidos y la plaza local, que ha dejado cerca de un millar de muertos sólo entre enero y agosto.
El Gobierno ha basado su plan contra el crimen organizado con prioridad en el despliegue de más de 36 mil militares en las regiones más azotadas por la violencia en el país, incluidos más de 2 mil 500 en Ciudad Juárez, donde se reporta un promedio de cuatro ejecutados diarios.
Mientras, en Mexicali, ubicada en la zona caliente de la frontera norte, el martes se descubrió un “narcotúnel” en construcción, equipado con un riel para un vagón eléctrico y aire acondicionado, a unos 60 metros del límite de la frontera con Estados Unidos.