La gobernadora de Alaska, Sarah Palin, fue la oradora central ayer en la continuación de la convención republicana, en su afán de convencer a los delegados de su partido reunidos en St. Paul, Minesota, que su presencia puede ayudar a John McCain a ganar la Presidencia de Estados Unidos, a pesar de las controversias que la rodean.
“Así es como yo veo la elección que tienen por delante los estadounidenses. En política, hay algunos candidatos que usan el cambio para promover sus carreras. Y hay otros, como John McCain, que usan sus carreras para promover el cambio”, dijo Palin, en un claro ataque al candidato demócrata Barack Obama.
Palin, en su discurso, dijo que “he aprendido en los últimos días que si uno no es miembro de la élite de Washington, algunos en la prensa consideran que carece de cualificaciones sólo por eso. Pero yo no voy a Washington para recibir su buena opinión, voy para servir a la gente de este país”.
Las controversias sobre Palin, cuya experiencia en gestión gubernamental se reduce a dos años al frente de su Estado y a su trabajo como alcaldesa de una pequeña comuna de 6 mil 800 habitantes, se multiplicaron en los últimos días.
Palin habló en una noche en que McCain era proclamado candidato republicano a la Presidencia por los centenares de delegados congregados en el Xcel Energy Center, sede de la convención y con capacidad para 45 mil personas.
En un desafío abierto a demócratas y activistas del medio ambiente que se oponen a mayores excavaciones petrolíferas en EE.UU., Palin dijo que una vez en la Casa Blanca, va “a instalar más oleoductos... construir más plantas nucleares... crear más empleos con carbón limpio... y avanzar en las fuentes de energía solar, geotérmica y otras alternativas”.
Fue antecedida por varios oradores, entre ellos Ruddy Giuliani, ex Alcalde de Nueva York, quien pidió tomar estas elecciones como si se estuviera contratando a un empleado: “Éste es un trabajo que incluye la seguridad nacional y de la familia, para lo cual McCain y Palin estaban preparados”, dijo.