MADRID.- La muerte de 14 inmigrantes que intentaban llegar en una embarcación a las islas Canarias (archipiélago frente a las costas de África) elevó hoy a 120 el número de fallecidos en 2008 en su intento por alcanzar por mar el territorio español. Sin embargo, la cifra total es difícil de determinar, pues la mayoría de los inmigrantes muertos durante la travesía desaparece en las aguas.
Tan sólo los testimonios de los supervivientes permiten hacerse una idea aproximada de lo ocurrido, según la asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (región del sur de España), que calcula que unos 3.500 inmigrantes pudieron perder la vida en 2007 en su intento por llegar por mar a territorio de la Unión Europea (UE).
De hecho, según esta asociación, uno de cada tres cayucos que salen se pierde en alta mar sin dejar rastro.
Pese al peligro de la travesía, en la que se llegan a recorrer más de 1.500 kilómetros entre las costas de Mauritania y las islas Canarias, son muchos los subsaharianos que esperan su oportunidad para dar el salto y alcanzar el "sueño europeo".
Las islas Canarias están a más de 1.000 kilómetros del continente africano, pero se han convertido en unas de las puertas de entrada a Europa de la inmigración ilegal y las mafias llegan a cobrar 700 euros (unos 840 dólares) a cada persona por hacer el viaje.
Eso es lo que hicieron los 14 inmigrantes encontrados muertos hoy, que viajaban junto a otras 46 personas que sobrevivieron a 12 días a la deriva, después de que el motor de la nave se estropeara.
También en este caso se sospecha que el número de fallecidos es mayor, tras encontrarse un cadáver flotando cerca de la costa.
El 25 de agosto otra embarcación fue rescatada en el mar de Alborán (al sur de la península Ibérica) con 25 personas a bordo, que ofrecieron versiones contradictorias sobre el número de fallecidos, estimado en 20 ó 25 personas, durante la travesía.
Dos semanas antes, otra patera arribó a la isla canaria de La Gomera con cuatro cadáveres y 55 supervivientes, dos de los cuales fallecieron en las 48 horas posteriores.
Los ocupantes de la barcaza explicaron que durante la travesía habían arrojado al mar los cuerpos de varios compañeros en este viaje, que se había iniciado una semana antes en Guinea Bissau y en el que se habían enrolado 70 personas, por lo que el número de fallecidos antes de llegar a las costas canarias pudo ser de 11.
Y dos días antes, 33 inmigrantes que fueron interceptados al sur de la península relataron asimismo que durante la travesía habían tenido que deshacerse de un total de 14 cadáveres, nueve de ellos niños de entre doce meses y cuatro años.
El Gobierno español, a través de la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, afirmó hoy que "los únicos responsables" de estas tragedias son los traficantes de seres humanos.
El conservador Partido Popular (PP), principal fuerza de oposición, pidió al Ejecutivo que "deje de dedicarse sólo a contar la cifra de cayucos y de inmigrantes muertos", y ejerza una mayor presión diplomática sobre los países origen de la inmigración.