Una vez más la soberbia del matrimonio gobernante se les revierte estrellándoseles en el rostro, en esta ocasión el objeto de sus venganzas fue el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal. Todo por haber desnudado en Paraguay la realidad de Nicaragua bajo el gobierno de Ortega, la celeridad con que se activó el sistema judicial convertido en garrote para castigar la insolencia del poeta, movilizó la opinión pública nacional e internacional. Dos han sido entre otros muchos los errores que han desnudado a Ortega convirtiendo su Administración en un gobierno al mejor estilo del hoy reo Arnoldo Alemán: el primero fue la suspensión de las personerías jurídicas del movimiento renovador sandinista y del PC. Esto dio como resultado la huelga de hambre de la comandante de la revolución Dora Maria Téllez.
El apoyo de la izquierda internacional que recibió fue arrollador, todas las asociaciones políticas sin excepción manifestaron su repudio contra el gobernante, incluyendo aquel norteamericano que en una protesta se acostó sobre las vías del tren perdiendo ambas piernas. ¿Quién le puede restar autoridad moral a este hombre para criticar a Ortega? En esta ocasión las muestras de solidaridad con el poeta Cardenal han sido contundentes y deben de tener anonadados a la pareja presidencial. La frase de “no acataré la orden de un juez comprometido y convertido en verdugo de Ortega” le dio la vuelta al mundo. Los llamados y muestras de solidaridad no se hicieron esperar. Esta vez en su gran mayoría de los intelectuales y dramaturgos de izquierda, entre ellos el Premio Nobel de Literatura, José Saramago; Eduardo Galeano, Mario Vargas Llosa y la cubana Celia Hart quien le recordó a Ortega que Ernesto Cardenal es poseedor de la Orden José Martí.
Estas dos acciones han reducido la Administración de Ortega a un simple y vulgar gobierno totalitario, corrupto y violador de los derechos civiles y políticos de los nicaragüenses. Cualquier parecido con el gobierno de los Somoza no es pura coincidencia; en cuanto a la condición de valetudinario que el juez de marras le quiere adjudicar al poeta Cardenal para esconder su temor de enviarlo a la cárcel, es una estratagema igual de aberrante ya que valetudinario según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, quiere decir; achacoso, enfermo, decrépito, viejo, senil, vetusto, decadente y acabado. Condiciones bajo las que se esconde Arnoldo Alemán para evadir la justicia. Pero que de ninguna manera definen la personalidad del poeta Ernesto Cardenal, quien a sus ochenta y tres años posee una lucidez mental envidiable y una salud y fortaleza física más que aceptable para una persona de su edad.
Muy por el contrario a los planes del Ejecutivo, lo que sí han logrado con esta última acción. Es que el pueblo, la comunidad internacional y en especial las organizaciones y partidos de izquierda tomen distancia de los atropellos y señalamientos de corrupción de este Gobierno. Echando al trasto de la basura los millones de dólares gastados en la celebración del 29 aniversario de la revolución y los cientos de rótulos abogando por un socialismo que quedó sepultado por la avaricia y el pacto con Alemán. Para finalizar quiero patentizar mi respeto y solidaridad con el poeta Ernesto Cardenal por su coraje y gallardía al enfrentar las iniquidades del orteguismo. Su valor ha logrado desenmascarar al Gobierno despojándolo de su falso socialismo a lo siglo XXI dejándolo expuesto al mundo.