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Injusticia

“Cometer una injusticia es peor que sufrirla”.

Aristóteles (384 a.d.C-322 a.d.C), filósofo griego.

El caso de Cardenal

Nunca he sido admiradora del poeta y sacerdote trapense, Ernesto Cardenal Martínez, ya sea como revolucionario o intelectual de vanguardia. Pero considero que ha reflexionado y está en proceso de rectificar el rumbo equivocado que siguió durante buena parte de su vida. Es una de las figuras más destacadas de la llamada revolución popular sandinista y ahora es víctima del “Saturno Ortega Murillo”, dedicado a devorar a los mejores hijos de esa revolución, traicionada por la llamada vanguardia orgánica, teórica y política del FSLN.

Refleja en nuestro medio el cuadro de Goya en el Museo del Prado. Si la “justicia” sandinista lo manda a la cárcel, en buena hora, porque sobrarán miles de nicaragüenses que aportarán dinero para pagar la multa de una venganza personal y la ignominia fortalecerá el prestigio del poeta Cardenal.

Eleonora Carrasco Peña

Irregularidades jurídicas

Todo el proceso judicial contra el poeta y sacerdote trapense, Ernesto Cardenal, está plagado de irregularidades imposibles de subsanar. Pone al descubierto el secuestro realizado por el FSLN del Poder Judicial y de la forma arbitraria, contraria a toda norma de derecho con que proceden los jueces y magistrados sandinistas. Este fallo o más bien aberración jurídica ya trascendió las fronteras nacionales y los antiguos comités de solidaridad con el FSLN, fundados por el poeta Cardenal, son ahora solidarios con él y repudian internacionalmente las pasadas de cuentas de la cual es víctima de parte del binomio Ortega Murillo.

La próxima actividad turística que desarrolle la pareja presidencial nicaragüense será repudiada no sólo por las organizaciones de mujeres sino también por las de intelectuales, sumando en manifestaciones de protesta a quienes se solidarizan moralmente con Zoilamérica Narváez y el intelectual y revolucionario nicaragüense.

Guillermo Pérez Salcedo

Instituciones politizadas

Cuando la interpretación y la aplicación de la ley y el orden dependen de una sola persona o círculo político, estamos hablando de una dictadura.

Ya Daniel Ortega tiene el control absoluto de las instituciones del Estado y no hay división de poderes. Todos los poderes del Estado están actuando como ejecutivos al servicio del dictador y sus secuaces.

Juicios políticos, abusos de la ley sobre los ciudadanos simples, violaciones a los principios constitucionales (principalmente, laicidad), política exterior agresiva y no pensada en los intereses del país, sino en el de un movimiento político X, despilfarro de los bienes del Estado en la exaltación propagandística de la imagen del líder, desterramiento del despacho de la República a la secretaría de un partido político, desfiguración y abuso de los símbolos patrios, represión de la participación política ciudadana por medios marginales, supresión de los principales partidos políticos, aislamiento de Nicaragua a nivel internacional...

Laura Valle Otero

Teatro callejero

Con todo el respeto que merecen las personas CPC, que actualmente ocupan varias rotondas de nuestra ciudad capital, debo reconocer que me divierte y me saca la sonrisa verlas reposando serenamente, degustando con fruición los bocadillos de desayuno, almuerzo y cena, tendidos sobre la grama bajo los toldos que los resguardan del sol y la lluvia... ¡sin hacer nada! Según información periodística, estos representantes CPC debían estar allí para orar por la paz (aunque sus mantas digan “contra el odio”).

Sin embargo, no he visto ninguna actitud pro-activa, al respecto, para atraer a otros conciudadanos a incorporarse a sus jornadas de impetración por la paz de Nicaragua y el mundo. Ya deberían haber echado mano de los instrumentos de que gozan —como los micrófonos y bocina— para rezar el Santo Rosario en voz alta y conseguir adeptos en su causa. María, nuestra Madre, es Reina de la paz.

Como otras jugadas de los CPC, ésta, para mí, significa “teatro callejero”. Incluso, pienso que podrían sacar más jugosos estipendios si se propusieran armar una “troupe” de artistas que interpreten los guiones del clamor de la dama de los anillos, para que todo mundo enmudezca en Nicaragua. ¡Nunca lo logrará! Si hay un pueblo (sin adjetivos) que se pronuncie, es el nuestro. ¿Quién no reconoce que somos unos gritones?, ¿unos igualados?, ¿unos protestones? Los CPC en las rotondas están destinados a fracasar en su intento, porque no son sinceros.

Mari Cruz

Inseguridad ciudadana

El incremento en la inseguridad ciudada-

na en Nicaragua, se debe lamentablemente a las imposiciones dictatoriales del presidente Daniel Ortega, que ha obligado a la Policía a repeler marchas de protesta y actuar de forma parcializada. Esas orientaciones presidenciales causan perjuicio a la imagen de la Policía.

El proceder correcto de la comisionada Aminta Granera debe ser divulgar ante el pueblo el proceder de la Policía según el origen de la orden de mando. De esa forma ella demuestra y justifica el actuar de la Policía.

Fulvio Tijerino Pérez

Avestruz

Sigue el pueblo-comandante-compañero-presidente Ortega sin dar la cara por el rechazo de las mujeres paraguayas y hondureñas. Da verdadera lástima que tengan que salir en su defensa otras personas que no son precisamente las que enfrentan el juicio, por la ofensa moral que se le atribuye.

Y esta vez, con gran despliegue teatral y trágico, vocifera su responsable de Relaciones Internacionales y diputado en el Parlacen, Jacinto Suárez. No impacta su intervención dramática, descalificando a la mujer hondureña que se ha tomado la libertad de mostrar su solidaridad a otra mujer, ofendida en lo más profundo de su ser como mujer y persona. ¡Es imposible defender lo indefendible! Los hechos, el tiempo y la historia se encargan de desenmascarar la mentira y el cinismo.

Luce totalmente ridícula la figura de Suárez, ¡el genio de la comunicación distinta!, según declaró en la entrevista que le hizo la revista Domingo. Si él se ha atrevido a asegurar que el secretismo es una nueva forma de comunicación, entonces... ¿qué está encubriendo con su insolente defensa?

María del Socorro Jiménez

Protocolo de transición

LAPRENSA del día 20 de agosto del año 2008, en la página de opiniones publicó dos artículos importantísimos: 1) ¿Estatua a Lacayo?, escrito por Ulises Huete Maltés, y 2) El secuestro de la UNO, escrito por Luis Sánchez Sancho. Ambos mencionan el protocolo de transición de los años del gobierno de la UNO, extensivos a los 16 años de gobierno neoliberalismo y actual.

El médico clínico Huete Maltés señala que Moisés Hassan dijo: a) “Doña Violeta Barrios viuda de Chamorro perdió la oportunidad de eliminar con el protocolo de transición a los sandinistas del juego político”. b) Que Humberto Ortega Saavedra y Antonio Lacayo fueron los hombres fuertes de la transición, y que Lacayo en esa época constantemente hablaba de reconciliación, tolerancia y amnistía. c) El protocolo de transición fue el inicio de la “otrora República de Platón”. d) Sánchez Sancho dijo en una ocasión: “Que con el pasar del tiempo Nicaragua reconocería la labor de Antonio Lacayo y le harían una estatua, y han transcurrido 18 años, retrocedimos 50 años en índices del Desarrollo Humano y estamos esperando la estatua”, entre otras cosas.

Sánchez Sancho ilustró acerca del secuestro de la UNO , lo que permitió a la ex mandataria Violeta Barrios: “destituyera a Humberto Ortega como jefe del Ejército, siendo un avance del proceso de transición democrático, el cual no ha podido concluir hasta ahora, y lamentablemente está sufriendo una regresión, pero así son las transiciones”, entre otras cosas que mencionó.

Es recomendable que el protocolo de transición, para que no continúe como “letra muda” sea publicado en los medios de comunicación, para darle participación al pueblo, que tiene derecho de saber lo que convinieron en nombre de la Patria y el suyo, además es patrimonio de los nicaragüenses y no de la clase política de la época.

Estos acuerdos, convenio y/o pacto plasmado en ese protocolo de transición, es “la otrora República de Platón” avizorada por Huete e instalada en Nicaragua. Felicito a Huete y Sánchez por sus excelentes artículos.

Bayardo Quinto Núñez

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