El embajador de Nicaragua en Perú y fiel seguidor del presidente Daniel Ortega, el comandante Tomás Borge, acusó al poeta Ernesto Cardenal de estar “convirtiendo el veredicto que lo acusa” en un arma de ataque contra Ortega.
En una carta difundida ayer a través del portal electrónico de radio La Primerísima, Borge aseguró que Cardenal “hábilmente ha volteado la tortilla y en vez de aparecer disputándole un bien terrenal a la viuda de un héroe (al referirse a Nubia Arcia), se hace pasar por víctima de la revancha política del Presidente de la Nación”.
A su vez, denunció que desde hace varios años, Cardenal “se ha valido de artimañas” para tratar de despojar a Arcia y a Inmanuel Zerger de un hotel que se encuentra en Solentiname.
“Les ha mandado a cerrar el hotel en varias ocasiones, espantando a los turistas que se encontraban alojados; les ha hecho confiscar el mobiliario; los ha desprestigiado”, expresó.
En su extensa carta, Borge señala que “el pleito de Ernesto no es con Daniel, es con la viuda de un héroe sandinista”. Arcia fue esposa del fallecido Alejandro Guevara.
Borge afirma que tras fallecido Guevara, “la comunidad de Solentiname le otorgó a la viuda la concesión del hotelito por los siguientes quince años, hasta que el último de los niños cumpliera la mayoría de edad: 2010)”, pero casi de inmediato “comenzaron las maniobras para arrebatárselo”.
A inicios de la semana pasada, el poeta Cardenal fue condenado de forma sorpresiva por el juez sandinista David Rojas por el delito de injurias en contra del alemán Zerger, un caso que supuestamente había prescrito.
La resolución fue emitida semanas después que Cardenal, durante una visita a Paraguay, criticara al presidente Ortega.
Desde que Cardenal fue condenado, diversas personalidades del mundo se han solidarizado con el poeta y han criticado a Ortega por su medida represiva.
En ese sentido, Borge expresa: “La maquinaria publicitaria se arma a la perfección. Ella no duerme, tiene los ojos diabólicos abiertos ...”
“Todos quieren salir en la foto. El Pen Club inscribe en bloque a sus socios, sin consultar con los firmatarios (le sucedió al gran poeta peruano Arturo Corcuera). Acusar en falso, descontextualizar, mentir sin pudor que algo queda...”