El huracán Gustav, degradado a categoría dos, entró a suelo continental estadounidense ayer en la costa de Luisiana, en un área donde está emplazada la industria de la pesca y del petróleo, pero afectando de manera marginal a la zona occidental de Nueva Orleáns.
Gustav golpeó con menos fuerza destructiva que el huracán Katrina, que devastó la zona hace tres años, aunque todavía es pronto para confirmar si aguantarán los diques de esta ciudad.
El Centro Nacional de Huracanes (CNH), en Miami, dijo que Gustav llegó pasadas las diez de la mañana al área de Cocodrie, a 116 kilómetros al suroeste de Nueva Orleáns. Los meteorólogos temían que llegara con la fuerza de un huracán de categoría cuatro, como lo estuvo cuando afectó áreas de Haití, República Dominicana, Jamaica y Cuba, dejando un saldo provisional de 96 muertos, 77 de ellos en Haití.
Pero antes de tocar tierra el huracán se degradó a categoría dos, lo que elevó las esperanzas de que Nueva Orleáns pudiera escapar de las catastróficas inundaciones causadas por el huracán Katrina hace tres años.
Anoche Gustav ya tenía categoría uno, pero sostenía sus vientos hasta en 120 kilómetros por hora.
El huracán se desplazaba a 22 kilómetros por hora. El Centro Nacional de Huracanes informó que se debilitaría aún más y hoy podría amanecer como una tormenta y el miércoles convertirse en depresión tropical.
Durante el día Nueva Orleáns era como una ciudad fantasma. Sin gente.
El agua pasaba parcialmente por encima del Canal Industrial de Nueva Orleáns, pero funcionarios de la ciudad y del cuerpo de ingenieros del Ejército dijeron esperar que los diques, parcialmente reconstruidos luego del paso del Katrina, podrán resistir.
En agosto de 2005, ese mismo dique se rompió causando efectos desastrosos. Grandes partes de la parroquia Saint Bernard y del Precinto Nueve quedaron sumergidas bajo las aguas.
El temor es que se rompan de nuevo porque están a medias. Se espera que los concluyan hasta en el 2011.
“Nos sentimos cautelosamente optimistas de que no habrá una falla catastrófica de los muros”, dijo el coronel Jeff Bedey, comandante de la oficina de protección de los huracanes, una dependencia del Ejército.
Los vientos huracanados de más de 140 kilómetros por hora azotaron la zona y más de 40 mil viviendas y comercios en la ciudad se quedaron sin suministro eléctrico, y otros 30 mil en las mismas condiciones en la localidad de Kenner, al noroeste. No hubo tráfico por las autopistas.
REPORTAN SIETE MUERTOS
Anoche, la agencia de noticias EFE reportó (citando a autoridades estatales) que producto del paso de Gustav, en el sur de Luisiana, siete personas murieron. Cuatro de estas víctimas eran enfermos en estado muy grave, que fallecieron cuando eran evacuados desde hospitales en Nueva Orleáns.
Las otras personas murieron en dos incidentes separados por la caída de árboles.
Los pronósticos dicen que Gustav podría entrar este martes a Texas y que la fuerza del viento puede ocasionar oleajes de cerca de cinco metros de altura y la posibilidad de que se produzcan tornados en toda el área del Golfo de México.
Alrededor de dos millones de personas abandonaron el sur de Luisiana, mientras decenas de miles salieron de las costas de los estados de Misisipí, Alabama y Texas ante el recuerdo todavía doloroso del Katrina.
El alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin, instituyó un toque de queda desde el anochecer hasta el amanecer, que continuará hasta que Gustav haya cesado su actividad en la región. El toque de queda permite a las autoridades arrestar a residentes si no se hallan en sus propiedades.
A causa de Gustav, en todo el sur del estado de Luisiana, más de 800 mil personas se han quedado sin electricidad por la ruptura de una línea central de la compañía Entergy.
Se estima que hasta el miércoles no podrán iniciarse las tareas de reparación de los tendidos eléctricos.
Sobre los diques en Nueva Orleáns no se han detectado grietas y el sistema de drenaje parece funcionar bombeando el agua.
Varias calles están inundadas y se estima que hasta hoy no se podrá confirmar si los diques van a aguantar la presión del agua, informó el alcalde Ray Nagin.
Las plataformas de extracción de petróleo y de gas natural del Golfo de México, así como las refinerías de la costa, parece que han aguantado sin grandes daños, mientras las autoridades están a la espera de revisar en profundidad la magnitud de los efectos.
Los estimados dicen que Gustav podría provocar daños de unos 10 mil millones de dólares en bienes asegurados, según las compañías de seguros.
De cumplirse estos pronósticos, Gustav se colocaría entre los diez más devastadores de la historia de EE.UU., aunque muy por debajo de los daños que provocó el Katrina, hace tres años, y que ascendieron a 41 mil 100 millones en bienes asegurados.
La esperanza de que Gustav deje menos daños que Katrina se fundamenta en que el ojo de Gustav tocó tierra a 110 kilómetros de Nueva Orleáns, sin impactar directamente a la ciudad y a los diques.
CUBA SE LEVANTA
Los cubanos enfrentan ahora un “huracán de trabajo” para recuperarse de los considerables daños que provocó Gustav al atravesar Cuba el sábado, aunque no dejó víctimas, destacó ayer el vicepresidente Carlos Lage al recorrer la zona afectada, en mayoría la occidental, donde están Pinar del Río y la Isla de la Juventud.
Lage afirmó que los estragos causados por Gustav en la red eléctrica obligarán a construir un nuevo tendido de energía en esa provincia.
En su demoledor paso por Cuba Gustav afectó más de 100 mil casas, 370 escuelas, el tendido eléctrico y telefónico y cultivos, además de dejar 19 heridos, según cálculos preliminares. Y una comunidad de Pinar del Río, llamada Los Palacios, fue casi destruida en su totalidad, tanto que sus moradores, a modo de broma, dicen que ahora la llamarán Las Ruinas.
Con todo, los cubanos dicen que no les fue tan mal, sobre todo porque el CNH registró rachas de vientos de Gustav de hasta 340 kilómetros por hora.
HANNA VIENE CON IKE
Las autoridades del CNH advirtieron ayer de los peligros que podrían provocar el huracán Hanna y la tormenta Ike (la novena de la temporada) que, literalmente, vienen detrás de Gustav.
Los meteorólogos afirman que Ike podría convertirse en huracán en 48 horas.