La cooperación de Venezuela alcanzó 184.9 millones de dólares el año pasado, según un informe divulgado ayer por el Banco Central de Nicaragua (BCN) en su sitio web, en el que se limita a mencionar montos globales y modalidad de los fondos, sin hacer referencia al Acuerdo Energético del Alba suscrito en abril del 2007 entre Caracas y Managua, que sustenta toda la cooperación vinculada al suministro de petróleo.
Los datos de la cooperación venezolana fueron incluidos en el Informe de Cooperación Oficial de Nicaragua 2007, que el BCN divulgó poco antes de la reunión del directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) prevista para el próximo 10 de septiembre en Washington, para analizar el desempeño económico reciente de Nicaragua y la posibilidad de desembolsar 30 millones de dólares al país.
La cifra revelada por el BCN en su informe queda lejos de los 520.51 millones de dólares mencionados en términos generales por el Presidente de la República, Daniel Ortega, en mayo de este año.
El informe del BCN ubica la cooperación venezolana recibida en el 2007 en “tres grandes rubros”: la cooperación petrolera por un monto de 69.3 millones de dólares, la cooperación bilateral en donaciones y préstamos a los sectores público y privado por 69.1 millones de dólares, así como 46.4 millones de dólares en lo que llama “Inversión Extranjera Directa”, pese a que está hablando de cooperación, al incluir las plantas de generación eléctrica con capacidad de producir 60 megavatios de energía.
En ese sentido, añade el BCN, “se estima que el total de la cooperación venezolana alcanzó 184.9 millones de dólares en el año 2007”.
CONFIRMA FONDOS FUERA DEL PRESUPUESTO
Los datos del informe confirman, tal como lo informó LA PRENSA en febrero y junio pasados, que la cooperativa Caja Rural Nacional (Caruna), una organización compuesta por miembros del Frente Sandinista, se ha convertido en una de las principales beneficiadas con los recursos venezolanos, al manejar un fondo de hasta 35.5 millones de dólares, de los 184.9 millones de dólares reportados al cierre del 2007 en concepto de cooperación venezolana, y que el BCN ubica como préstamos PDVSA/AlbaCaruna.
Además, que la cooperación venezolana es la responsable de “complementar el financiamiento de importantes proyectos impulsados por el Gobierno, como Hambre Cero, Usura Cero, Seguridad Alimentaria, Calles Para el Pueblo, Casas Para el Pueblo, entre otros, por 33.5 millones de dólares”, que se están manejando al margen del Presupuesto General de la República. Estos recursos corresponden al llamado Fondo Alba para programas sociales, según el balance del BCN.
En el rubro Cooperación Bilateral, el segundo de los tres en los que divide el BCN la cooperación venezolana, se ubican donaciones al sector público como 16.4 millones para “apoyo a las actividades gubernamentales de asistencia brindada a las víctimas del huracán Félix”; así como un total de 39.8 millones de dólares en concepto de donaciones en materiales (zinc, alimentos, ropa y combustible) y dinero en efectivo, para “el sector privado”, aunque no precisa nombres de instituciones.
El tercer y último rubro, según el reporte del BCN, corresponde a la Inversión Extranjera Directa de Venezuela para echar a andar plantas generadoras, por un monto de 46.4 millones de dólares.
“En el ámbito energético, como parte de un programa amplio para aumentar la capacidad de generación eléctrica del país, la República Bolivariana de Venezuela concedió el traslado hacia Nicaragua de módulos electrógenos para la generación eléctrica de 60 megawatts”, indica el BCN.
ACUERDO ALBA NI SE MENCIONA
“Durante 2007, el componente más importante de la cooperación venezolana se refiere a la cooperación petrolera, lo que ha significado un apoyo extraordinario para el país, particularmente en un período de altos precios del petróleo a nivel internacional”, subraya el BCN en el reporte.
En este marco, indica la entidad monetaria, la colaboración petrolera fue estructurada de la siguiente manera: del total del valor de las compras de petróleo y derivados provenientes de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y realizadas por la Empresa Nicaragüense del Petróleo (Petronic) y/o Alba Petróleos de Nicaragua (Albanisa), un 50 por ciento se paga al contado a PDVSA; un 25 por ciento se destina a un fondo a nombre de PDVSA, administrado por una entidad privada; y el restante 25 por ciento se destina a esa entidad jurídica nicaragüense de carácter privado, quien recibe financiamiento concesional de PDVSA (pagadero en 25 años, 2 años de gracia y a una tasa de 2 por ciento). En este caso la entidad privada es AlbaCaruna.
Sin embargo Adolfo Acevedo, uno de los economistas nacionales que más ha dado seguimiento al uso de la cooperación venezolana, hace ver que en el informe del BCN “no hay ninguna referencia al instrumento internacional que sustenta toda la cooperación vinculada al suministro de petróleo”, es decir, el Acuerdo Energético del Alba entre Venezuela y Nicaragua, suscrito el 28 de abril de 2007 por los presidentes Hugo Chávez y Daniel Ortega, respectivamente.
Acevedo recuerda que por mandato constitucional este acuerdo debió ser sometido a la Asamblea Nacional para su ratificación, pero “jamás se hizo, ni se ha publicado”, aunque el Gobierno de Venezuela sí lo envió a su Asamblea Nacional para su ratificación en 2007 y para su extensión en 2008.
Pero el economista va más allá y subraya que el Acuerdo Energético del Alba establece taxativamente que “la aplicación de este Acuerdo será exclusiva para los entes públicos avalados por la República Bolivariana de Venezuela y de la República de Nicaragua”.
Es decir, aclara Acevedo, “el Acuerdo no deja ningún espacio para que una empresa privada participe en su implementación. Pero en Nicaragua, aparece una empresa privada (Caruna) canalizando esta cooperación”.
“En Nicaragua se ha establecido una figura que permite el uso totalmente discrecional de estos recursos, sin sujeción a ningún control y por encima de la legislación nacional”, subraya Acevedo.
CONTRADICCIONES SALEN A FLOTE
Por otra parte, en el informe del BCN se dice que parte de la cooperación no reembolsable se destinó “a complementar el financiamiento de importantes proyectos impulsados por el Gobierno, como Hambre Cero, Usura Cero, Seguridad Alimentaria, Calles Para el Pueblo, Casas Para el Pueblo, entre otros”.
Para Acevedo este punto “es interesante, porque cuando al asesor presidencial para Asuntos Económicos, Bayardo Arce, se le preguntó en mayo pasado por qué el proyecto Casas Para el Pueblo no se sujetaba a la ley de contrataciones del Estado y hacía licitaciones públicas, respondió que no se trataba de un programa impulsado por el Gobierno. No obstante, valoró Acevedo, el BCN está diciendo que el proyecto Casas Para el Pueblo sí está siendo ejecutado por el Gobierno.
“Pero es que no tenían que hacer ninguna licitación, porque son fondos privados y ellos financian los proyectos y deciden cómo ejecutarlos”, dijo Arce Castaño en esa ocasión, quien además sostuvo que “no ve mal” la participación de la empresa Tecnosa, ligada a familiares de Francisco López, vicepresidente de Albanisa y presidente de Petronic, en la implementación del proyecto habitacional que se desarrolla en terrenos del Estado en el antiguo centro de Managua.
Pero, además, Acevedo subraya que siendo programas públicos todas sus fuentes de financiamiento deben aparecer registradas en el Presupuesto, como los casos del Hambre Cero, manejado por el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), y el Usura Cero, del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
El informe del BCN sobre la cooperación será analizado por el directorio de FMI.