Banqueros y economistas de decenas de países coincidieron ayer en que la crisis del mercado hipotecario de Estados Unidos y el creciente precio de los alimentos y su impacto en la inflación se prolongarán al menos en el mediano plazo.
“Hasta que el mercado inmobiliario (en EE.UU.) no llegue a su piso, no veremos una reducción de la volatilidad de los mercados financieros”, dijo el presidente del Banco Central argentino (BCRA), Martín Redrado, en un seminario sobre turbulencias financieras organizado por esa entidad, en el que participaron banqueros y especialistas de más de 30 países.
Estados Unidos sufre una crisis hipotecaria y de vivienda que ha desacelerado considerablemente su economía y desatado una severa crisis crediticia tanto allí como en Europa, que ha obligado a muchos de los mayores bancos del mundo a declarar 500 mil millones de dólares en pérdidas desde enero de 2007.
La crisis hipotecaria se trasladó al mercado financiero internacional, obligando al Banco Central Europeo y a la Reserva Federal a inyectar liquidez en el sistema bancario, reduciendo las tasas de interés.
“Es probable que el proceso de ajuste del mercado (inmobiliario) continúe por un período considerable de tiempo”, dijo el vicepresidente del Banco Central Europeo, Lucas Papademos.