SAHARSA, India .- Autoridades indias enviaron este lunes doctores y equipo médico a la zona norte de India, devastada por inundaciones, para evitar que surjan epidemias entre los cientos de miles de víctimas en los campamentos de auxilio, informaron funcionarios.
Casi 1,2 millones de personas que se quedaron sin hogar cuando el río Kosi se desbordó hace dos semanas, inundado las planicies del norte de India.
La mitad de los afectados había sido rescatada el lunes y las autoridades esperaban atender al resto en los próximos tres días.
Unos 250.000 refugiados se encontraban en campamentos gubernamentales y de organizaciones humanitarias, afirmó Prataya Amrit, un importante funcionario para el manejo de desastres en el estado de Bihar, donde ocurrieron las inundaciones. Muchas de las personas restantes se han refugiado con sus familiares o conocidos.
Se espera que la cantidad de personas en los campamentos se duplique en los próximos días y hay temores de que las condiciones de insalubridad y el hacinamiento puedan provocar brotes de enfermedades como el cólera.
Naciones Unidas advirtió que "el calor aunado a las reservas limitadas de agua potable y las condiciones higiénicas insuficientes representan un gran riesgo para las enfermedades transmitidas en el agua y organismos infecciosos".
En el campamento colocado en una escuela del distrito de Saharsa _ uno de los más afectados por en Bihar _ una enfermera intentaba curar a los enfermos con un paquete de pastillas de paracetamol.
"Hoy hemos tenido 35 casos de diarrea y fiebre de 800 personas que hay en el campamento", afirmó la enfermera Niru Kumari. Saharsa se encuentra a 1.200 kilómetros (750 millas) de la capital Nueva Delhi.
Amrit dijo que la situación podría mejorar en los próximos días.
"Muchos médicos han sido enviados y el Ministerio de Salud está en acción", afirmó. "Estoy seguro de que podremos estar completos en un día o dos".
Funcionarios de la Unicef afirmaron que el gobierno hacía un buen trabajo al obtener alimentos para los campamentos y con el envío de doctores.
Las autoridades calculan que las inundaciones continuarán hasta noviembre, cuando las últimas lluvias de monzón se disipen. Sólo hasta entonces podrían bloquear una fractura en el río Kosi que tiene ya más de un kilómetro de ancho y continúa creciendo.