Luego de diecinueve meses de Gobierno, en los que ha tenido la oportunidad de “gobernar en paz”, el presidente Daniel Ortega no logra convencer a la mayoría de los nicaragüenses de ser un mandatario para todos.
Por el contrario, persiste como un gobernante autoritario y desagradable, cuya gestión la mayoría desaprueba y por la cual le niegan su eventual aspiración a ser reelecto, según la quinta encuesta que realiza durante esta administración sandinista la firma encuestadora M&R Consultores, que dirige Raúl Obregón.
Un 53.1 por ciento de los nicaragüenses expresó en la encuesta que “Ortega conduce al país por el rumbo equivocado” y un 17.5 por ciento respondió que “no sabe para donde va el país” con este Gobierno.
Sólo un 21.4 por ciento de los ciudadanos aseguró que “Ortega conduce al país en la dirección correcta”, de los cuales más de la mitad se identificó como simpatizante sandinista. Un ocho por ciento del total optó por no responder sobre el rumbo que tiene el país.
Pero a pesar del rechazo y la incertidumbre de la mayoría, las cifras de esta encuesta, aplicada a 1,600 personas y hecha entre el 14 y el 19 de agosto en todo el país, son un poco menores a las expresadas en el estudio anterior hecho en mayo.
Tres meses atrás, un 60.6 por ciento de los ciudadanos creían que Ortega conducía al país por el rumbo equivocado, los inciertos eran casi la misma cantidad que ahora, y los convencidos menos.
Según Obregón, la “recuperación” de Ortega se debe a que tras las intensas jornadas partidarias de los meses anteriores, el gobernante Frente Sandinista logró atraer un porcentaje de sus bases que antes resultó distanciada del Gobierno.
SANDINISTAS APOYAN A ORTEGA, OPOSITORES E INDEPENDIENTES NO
Un 58 por ciento de los nicaragüenses respondió en la encuesta que “no apoya” al Gobierno del presidente Ortega, seguido de un 20.3 por ciento que afirmó que “lo apoya, pero con reservas” y un 15.9 por ciento que expresó que aún “le da un voto de confianza”. Un 5.8 por ciento de los consultados prefirió no opinar sobre si apoyaba o no al Gobierno sandinista.
En mayo, fue un 64.5 por ciento de la población quien dijo “no apoyar” la gestión del mandatario, un 20.4 por ciento dijo que lo hacía, pero con reservas, otro 11.8 por ciento le dio un voto de confianza y sólo un 3.2 por ciento no respondió.
“La lectura nuestra es que a partir de hace un par de meses, con las celebraciones del 19 de julio, ellos (los sandinistas en el Gobierno) han hecho cosas que les están permitiendo recuperar un poco lo que habían perdido en su segmento de simpatizantes, de su 38 ó 40 por ciento. Entonces ellos (el FSLN) logran remontar un poco eso y esto les permite, a nivel global, presentar un mejor resultado sobre su estilo de Gobierno, la reconciliación o la democracia”, explicó el gerente general de la firma encuestadora.
Un 41.1 por ciento de los nicaragüenses estimaron en la encuesta que el trabajo realizado hasta el momento por Ortega es negativo, mientras un 18.4 por ciento lo consideró positivo. Un 38.5 por ciento calificó la gestión del mandatario como regular, y un dos por ciento no opinó del tema.
Pero entre ese 18.4 por ciento de encuestados que calificaron la gestión de Ortega como positiva, la mitad se identificó como simpatizante sandinista y porcentajes menores al ocho por ciento se identificaron en otras tendencias políticas o simpatías partidarias.
Obregón afirmó que el Frente Sandinista “ha lanzado una ofensiva para recuperar su base, para recuperar los puntos que había perdido, y en estos momentos lo está logrando”.
Entre esas actividades del Gobierno para recuperar la simpatía sandinista perdida, el experto citó los programas de campaña (hambre y usura cero, por ejemplo) para favorecer a sus bases, la oferta de créditos a sus simpatizantes que perdieron sus inversiones con el incendio del Mercado Oriental, las numerosas celebraciones locales en vísperas del pasado 29 aniversario de la revolución armada del 19 de julio de 1979 y la concentración masiva organizada para ese día, en la cual se estima que el Gobierno gastó al menos 5 millones de dólares, entre otras actividades que “transmiten cierta confianza a su gente”, dijo.
Por esto, Obregón insistió en que la “recuperación” del Gobierno de Ortega “es sólo en su segmento sandinista” y no calaría igual entre el sesenta por ciento que se define como antisandinista y que no lo apoyó en las elecciones presidenciales del 2006 que lo regresaron al poder luego de 16 años de un primer Gobierno en la década de los ochenta.
¿VUELVE EL MIEDO?
Obregón también comentó que la firma notó en la encuesta que “una proporción del segmento ‘independiente’, que no son ni sandinistas ni liberales, de alguna manera en vez de rechazar (el Gobierno) se pasaron a no opinar sobre los temas”.
El experto explicó que este tipo de abstenciones en las respuestas hacia una u otra opción también contribuyen a que la porción de rechazo al Gobierno disminuya.
Sin embargo, también destacó que ese paso de los independientes del rechazo al silencio, más que indiferencia es “cierto temor de la gente para manifestarse, (por lo que) estiman que es mejor no opinar y empieza a aflorar un temorcito subliminal y la gente prefiere no hablar”, pero que la gente no lo valora bien, pues para la mayoría no ha cumplido sus promesas, dijo.