El poderoso huracán Gustav, que ha dejado al menos 96 muertos en el Caribe, principalmente en Haití, Jamaica y República Dominicana, impactará hoy lunes con poderosos vientos a Luisiana, en Estados Unidos. Entre tanto, Cuba comenzó ayer domingo a recuperarse lentamente de la estela de destrucción que dejó el ciclón: pueblos arrasados, miles de casas derrumbadas o sin techo, cultivos anegados, redes de comunicación cortadas y torres de energía en el suelo.
El ciclón categoría tres, de cinco en la escala de intensidad Saffir-Simpson, impactaría a Luisiana hoy lunes para luego transformarse en una tormenta al día siguiente en la frontera con Texas, mientras el miércoles sería degradada a depresión tropical.
Luisiana es la tercera zona de Estados Unidos con más impactos de huracanes desde 1851 que se llevan los registros: un total de 52 ciclones han golpeado su costa.
Florida ocupa la primera posición, con 113, seguida por Texas, con 60, de acuerdo con datos del CNH.
El instituto destacó que los vientos con fuerza de huracán se extienden 100 kilómetros desde el centro del fenómeno, mientras los vientos con fuerza de tormenta tropical hasta 350 kilómetros.
“LA TORMENTA DEL SIGLO”
El huracán se apresta a asaltar a Luisiana después de embestir el occidente de Cuba el sábado. Ante la llegada de Gustav, una masiva evacuación de alrededor de un millón de habitantes del sur de Luisiana se llevó a cabo con lentitud y orden.
Por las autopistas se desplazaban lentamente miles de vehículos y nadie puede regresar a Nueva Orleáns y los municipios del sur de Luisiana afectados por la evacuación.
El gobernador de Luisiana, Bob Jindal, urgió a la población que vive en la costa de su Estado, a que se vaya de inmediato.
“Ahora es el momento de irse, queda tiempo, tomen en serio esto. No se conformen con que algunos pronósticos dicen que es un huracán de categoría tres, puede ser mucho, mucho peor”, advirtió Jindal.
El Alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin, que ya sufrió en el mismo cargo el desastre del Katrina hace tres años, calificó a Gustav como “la tormenta del siglo” e insistió en que la gente debe ser consciente del enorme peligro que representa.
Un llamado similar hizo la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Miami y aseguró que no está realizando operativos ni ha instalado puntos de verificación de documentación asociados con la evacuación.
CUBA SE LEVANTA
Entre tanto, Cuba comenzó a recuperarse tras el azote de Gustav. Aunque no se reportan muertos, decenas de personas resultaron heridas o lesionadas; pero la evaluación de la magnitud de los destrozos apenas empieza.
Considerado uno de los ciclones más violentos en 50 años, Gustav dejó un panorama desolador en las costas de Pinar del Río y del municipio Isla de la Juventud, por donde pasó el centro, y de la provincia de La Habana, castigada en su litoral sur.
Más de 300,000 personas fueron evacuadas en todo el occidente cubano, sobre todo en pueblitos costeros como Carraguao (donde chocó el ojo del ciclón), Cortés, Bahía Honda y Candelaria, en Pinar del Río, y en el sur de La Habana como Batabanó y Güira de Melena.
“Se acabó el mundo, vamos a tardar 20 años en recuperarnos”, exclamó José Rodríguez, un habitante de 32 años, tras una noche bajo los efectos del huracán en Los Palacios, donde está Carraguao.
En Los Palacios, a 100 kilómetros de La Habana, siete personas resultaron lesionadas, unas 7,000 casas quedaron sin techo, sin ventanas o con paredes derrumbadas.
Por otro lado, la tormenta tropical Hanna, 225 kilómetros al norte de las islas Turcos y Caicos, en el Caribe, se debilitó más al bajar sus vientos a 75 kilómetros por hora, pero ganaría fuerza y se transformaría en huracán esta semana, cuando se dirija hacia el Estado de Georgia, en Estados Unidos.