El cártel de las drogas de Sinaloa infiltró la Procuraduría General de la República (PGR) y la Embajada de Estados Unidos en México.
Un funcionario mexicano no autorizado a revelar su identidad dijo a la AP que un testigo protegido declaró a autoridades de México en su Consulado en Washington que había logrado infiltrarse en la Embajada estadounidense en la capital mexicana y pasó información de la DEA al grupo de los Beltrán Leyva, una división del cártel de Sinaloa.
En Washington, un funcionario de la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, dijo que no estaba todavía confirmada la versión de que el narcotráfico tenía un informante en la Embajada y adelantó que no había tampoco planes de hacer cambios en la oficina de la DEA en México o trasladar a alguno de sus miembros a otra parte como consecuencia de la denuncia.
“No estamos viendo la posibilidad de ningún cambio”, dijo Anthony Placido, director de inteligencia de la DEA, indicando que la agencia no había recibido aún información confirmada de que la infiltración haya tenido lugar.
“La naturaleza del trabajo policial encubierto en cualquier parte del mundo, incluido México, puede ser peligrosa”, dijo Placido. “Creemos que tenemos excelentes socios en el Gobierno mexicano, que están haciendo todo lo posible bajo las actuales circunstancias para enfrentar el problema que concierne tanto a ellos como a nosotros”.
Placido habló en una rueda de prensa en el Centro Nacional de la Prensa, una dependencia del Departamento de Estado, junto con Facundo Rosas, subsecretario de inteligencia de la Policía Federal Mexicana, para informar sobre la detención el sábado de Eduardo Arellano Félix, uno de los líderes del cártel de los hermanos Arellano Félix que opera en la ciudad de Tijuana.
La PGR dijo el lunes que detuvo a dos funcionarios de inteligencia y tres agentes federales que suministraban información al cártel de Sinaloa desde 2004, en el más notorio caso de infiltración de una institución mexicana encargada del combate al narcotráfico en poco más de una década.
Rosas declaró que aun cuando éste era el primer caso de infiltración del narcotráfico en la PGR, la Procuraduría tuvo ya un incidente de infiltración en 2005 cuando se descubrió que un miembro de su personal proporcionaba información a una banda de secuestradores. Funcionarios de la embajada estadounidense declinaron hacer comentarios.