Tomates modificados genéticamente y enriquecidos con antioxidantes —por lo que tienen color púrpura— lograron prolongar la vida de ratones susceptibles de sufrir cáncer, según un estudio realizado por un grupo de investigadores del centro John Innes de Norwich, en Gran Bretaña.
Los antioxidantes, presentes en numerosas frutas y verduras, son moléculas que combaten la destrucción de las células por los radicales libres producidos por el envejecimiento celular o ciertas enfermedades.
En el marco del proyecto europeo Flora, que pretende establecer el papel de los flavonoides en algunas enfermedades, los investigadores modificaron genéticamente tomates para enriquecerlos con antocianinas, que son antioxidantes de la clase de los flavonoides.
Para ello usaron dos genes, que son los que dan el color a la planta del tomate y que, según uno de los responsables del estudio, Eugenio Butelli, “producen antocianinas”.
En esos tomates modificados el índice de antocianina se triplicó en relación con los tomates normales.
TODAVÍA DESCONOCEN EFECTOS TÓXICOS
Los investigadores, cuyo trabajo fue publicado en la revista Nature Biotechnology, del grupo británico Nature, convirtieron en polvo esos tomates genéticamente modificados y los utilizaron para dar de comer a ratones, a los que les faltaba un gen protector y, por tanto, susceptibles de sufrir varios tipos de tumores y de morir en corta edad.
Esos ratones vivieron 182 días, frente a los 142 días de vida de otros ratones también sin ese gen protector, pero que fueron alimentados con tomates normales o no recibieron para nada ningún alimento relacionado con el tomate.
“No sabemos cómo funciona. Es improbable que esos datos se expliquen sólo por la presencia de los antioxidantes”, reconoció Marco Giorgio, del Instituto Europeo de Oncología.
“Además, no tomamos en cuenta los eventuales efectos tóxicos, por lo que estamos muy lejos de contemplar un ensayo en seres humanos”, añadió.