Vive en Rivas, al sur de Nicaragua, pero pasa la mayor parte del tiempo en el cordón fronterizo de Peñas Blancas, en La Cruz, Guanacaste. Allí, según dice, “vendo refrescos para ayudar a mi familia”.
Luce unos ajustados pantalones de lycra, una blusa igualmente pegada al cuerpo y mueve las caderas con fingida sensualidad.
Su voz fina, el movimiento afeminado de sus manos, su forma de mirar; con ternura, confunden a cualquiera.
No es una mujer. Es un adolescente de 14 años, quien gusta vestirse de mujer y, además de vender refrescos, se prostituye desde hace varios años, según lugareños.
“Mi papá trabaja en el campo y lo que gana no alcanza. Yo le ayudo como sea, es la verdad”, afirma sin dejar de mirar a todas partes, a la espera de un descuido de dos policías, a quienes confía burlar como ha hecho muchas otras veces.
Según dice, es detenido frecuentemente y regresado a suelo nicaragüense, pero “yo me la juego y me meto por cualquier lado, porque se come todos los días”.
LOS TRAILEROS
El adolescente rehúsa hablar de sus clientes, pero las autoridades sostienen que son casi siempre traileros y turistas foráneos.
Es frecuente verlo merodear por una oscura callejuela de lastre donde aparcan decenas de furgones, cuyos conductores, tras días de viaje, anhelan compañía.
Este muchacho se hace acompañar de otros menores, algunos de los cuales, estima la Policía, aprovechan descuidos para apoderarse de maletines, ropa y billeteras.
EL DRAMA DE LAS NIÑAS
A las niñas las llaman “chicleras”, porque durante parte del día venden goma de mascar a traileros y cientos de personas que hacen fila en Migración y Aduanas en las cercanías del puesto fronterizo con Nicaragua. Pero ese no es tampoco su oficio real.
Así burlan a la Policía y se dedican también a la prostitución.
Según constató el diario La Nación, los clientes son abundantes y el “negocio” floreciente. A cualquier hora.
DIEZ NIÑAS
De acuerdo con informes de vecinos y autoridades, un grupo de 30 personas, la mayoría mujeres, se prostituyen diariamente en Peñas Blancas, entre ellas al menos diez niñas que venden sus cuerpos para sobrevivir.