El ex congresista Oscar Tulio Lizcano, que estaba secuestrado por las FARC desde hace ocho años, fue encontrado ayer por militares en medio de la jungla tres días después de fugarse junto a un guerrillero del campamento en que permanecía cautivo.
“Quiero hacer... el agradecimiento ante todo a la persona que tuvo la valentía, el valor de salir conmigo... me encontraba muy enfermo... también al Ejército. La presión de los militares en la zona fue mucha”, dijo Lizcano en breves declaraciones a periodistas al llegar a Cali visiblemente cansado.
Lizcano huyó junto a un comandante de las FARC identificado con el alias de “Isaza”, a quien de inmediato el presidente Álvaro Uribe le garantizó el pago de una recompensa y su salida a Francia, cuyo Gobierno ofreció a fines del 2007 que aceptaba en su territorio a guerrilleros que escaparan con rehenes, un gesto para ayudar a Bogotá en la liberación de secuestrados.
“Esa recompensa la pagamos y queremos invitar a todos los guerrilleros que se desmovilicen... nuestra invitación es que sigan el ejemplo de ‘Isaza’”, dijo el Presidente, en Cali, ciudad a unos 300 kilómetros al suroeste de Bogotá, a donde llegó Lizcano en un helicóptero militar desde el remoto paraje selvático en Chocó. El pago podría ser de unos 419 mil dólares.
“Isaza”, el rebelde, de 28 años y cuyo verdadero nombre no fue revelado, apareció al lado del mandatario. Tenía el ojo izquierdo cubierto con una venda, porque dijo que hace cinco años perdió su ojo en un combate con el Ejército
“Los invito de todo corazón que se desmovilicen y se reintegren a la vida civil como lo han hecho muchos y lo hice yo, es la mejor salida para volver a vivir”, dijo ‘Isaza’ en un vídeo de una conversación que tuvo con Uribe y los mandos militares antes de la conferencia.
GUERRILLA CERCADA
El rebelde dijo que tomó su decisión de escapar y llevarse a Lizcano porque la presión de los militares, acechando el desplazamiento de los guerrilleros, era mucha y algunos compañeros habían comentado la oferta del Gobierno de pagar recompensas a quienes desertaran con rehenes.
“Además, el doctor Lizcano está muy enfermo”, dijo el rebelde.
Lizcano, por su lado, comentó que el asedio militar al cual se vieron sometidos sus captores recientemente hizo que en las últimas semanas sólo comiera retoños de palma. Ayer fue internado en una clínica de Cali.