El grupo internacional de Amigos de la Carta Democrática Interamericana ha expresado mediante comunicado público, su preocupación por las violaciones que el gobierno de Daniel Ortega está cometiendo contra este documento jurídico y político sustantivo de la democracia hemisférica.
Entre los Amigos de la Carta Democrática Interamericana figuran los ex presidentes Jimmy Carter, de Estados Unidos; Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; Oswaldo Hurtado, de Ecuador; y Nicolás Ardito Barletta, de Panamá, personalidades de reconocida solvencia democrática que se han destacado en la defensa de la libertad y la democracia en el hemisferio occidental; los cuales, además, se han distinguido también en promover la solidaridad y la cooperación material con Nicaragua.
Los ex presidentes señalan una serie de hechos “que contravienen los principios fundamentales de la Carta Interamericana”, entre los que incluyen la cancelación de la personería jurídica de los partidos MRS y Conservador; el proceso contra un candidato de oposición en pleno proceso electoral (Eduardo Montealegre); las presiones legales y económicas contra medios de comunicación independientes; los obstáculos o la negativa a permitir la observación electoral independiente, las reacciones verbales agresivas de Ortega “ante expresiones de preocupación de actores nacionales e internacionales”, etc.
Es importante mencionar que el respeto a la Carta Democrática Interamericana, aprobada por la Asamblea General de este organismo interestatal en Lima, Perú, el 11 de septiembre de 2001, constituye una obligación para todos los gobiernos que forman parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) .
De entrada, en la parte considerativa de la Carta Democrática Interamericana se establece el compromiso de reconocer que “la democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región y que uno de los propósitos de la OEA es promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto del principio de no intervención”. Por supuesto que respeto a la no intervención no significa permitir que cualquier gobierno de los países miembros de la OEA, pueda hacer lo que quiera contra su propio pueblo, ni violar impunemente los tratados y acuerdos que rigen el orden jurídico y político internacional, como son básicamente la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Carta Democrática Interamericana. Por el contrario, en la misma Carta Democrática se cita que precisamente en Managua, Nicaragua, fue adoptada en diciembre del 2003 la Declaración para la Promoción de la Democracia y el Desarrollo, en la que se establece que la misión de la OEA “no se limita a la defensa de la democracia en los casos de quebrantamiento de sus valores y principios fundamentales, sino que requiere además una labor permanente y creativa dirigida a consolidarla, así como un esfuerzo permanente para prevenir y anticipar las causas mismas de los problemas que afectan al sistema democrático de gobierno”.
Entre las múltiples disposiciones y preceptos de la Carta Democrática Interamericana que el gobierno de Daniel Ortega está incumpliendo y violando , se puede mencionar el artículo 4, que obliga a “la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto de los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa”; el artículo 5, según el cual “El fortalecimiento de los partidos y de otras organizaciones políticas es prioritario para la democracia”; y el artículo 6, en el que se establece que “La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia”. Y así de seguido.
La comunidad internacional, tanto por medio de los Amigos de la Carta Democrática Interamericana como a través de la Unión Europea y numerosas organizaciones políticas y no gubernamentales, están defendiendo al pueblo de Nicaragua y velando por el respeto a sus derechos democráticos. Pero ante todo corresponde a los mismos nicaragüenses impedir que se restaure la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua. Y lo menos que se puede hacer de inmediato, para impedirlo, es salir a votar el 9 de noviembre por la democracia y contra la dictadura.