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Guido Alejandro Antonini Wilson (al centro) rodeado por la prensa regional. ()
El trajín del maletín
La ideología rivaliza con el petróleo como el gran producto de exportación de la República Bolivariana de Venezuela
Miami
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Antonio María Delgado

Guido Alejandro Antonini Wilson no había aterrizado aún en el aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires, cuando ya tenía razones para arrepentirse.

El “hombre del maletín” había aceptado la invitación porque quería convencer al director del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) del gobierno de Néstor Kirchner, de que le diera un contrato para suministrar las tuberías del Gran Gasoducto del Sur, proyecto que entonces Venezuela, Argentina y Brasil tenían previsto construir conjuntamente. Pero Claudio Uberti le prestaba más atención a El Padrino, la película que proyectaron en el vuelo privado.

Los verdaderos lamentos comenzaron días después, cuando, acosado por el escándalo producido en Argentina por el hallazgo en aduanas del maletín con US$790,550, Antonini se vio obligado a salir de Uruguay, a donde se había ido luego de una corta estadía en Argentina (la aduana sólo lo multó por no declarar el dinero), para luego encontrar sus cuentas bancarias congeladas, su vivienda rodeada por la prensa y sus amigos negándose al teléfono. Fue allí cuando el venezolano —quien dice haber llevado la desafortunada valija por accidente— decidió colaborar con el FBI, lo que condujo a un juicio que incrimina al gobierno del presidente Hugo Chávez de interferir en la política de sus vecinos.

El juicio en Miami, en realidad, se enfoca en investigar la presencia de una red no inscrita de agentes de Chávez, más que en el maletín. Y las investigaciones del FBI apuntan a que ese dinero sería un aporte de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) para la campaña de la entonces candidata Cristina Fernández de Kirchner.

Los propios acusados por Antonini han reiterado que el dinero iba a la campaña y uno de ellos dijo que Uberti, acompañado por el jefe de seguridad de PDVSA, montó en el avión dos maletas similares en las que iba el dinero. Antonini declaró que se enteró en Buenos Aires de que en el vuelo había otra maleta con US$4.2 millones, que no fue detectada

Pero analistas y ex funcionarios del chavismo dicen que Chávez ha metido mano en muchos comicios, como parte de una agresiva agenda, a veces encubierta y a veces descubierta, para expandir su influencia. Y aun cuando el líder del movimiento bolivariano ha perdido prestigio, la cantidad de dinero que su país vierte en su proyecto político regional podría ampliar el número de países a ingresar al tren del Socialismo del Siglo XXI.

“Chávez lo ha dicho. Tiene un proyecto político para América Latina. No es un invento de George Bush, ni de la derecha boliviana, ni de la derecha venezolana. Y tiene diferentes lazos y redes en el mundo”, dice Eduardo Gamarra, director de la encuestadora y firma de asesores políticos Newlink Research.

MILES DE MILLONES EN PROMESAS

Y ha costado miles de millones de dólares. Aunque quizá nunca sabremos con exactitud la cantidad de dinero que Chávez ha destinado a su agenda, sólo de los anuncios realizados como parte de su diplomacia de chequera se obtiene una idea de la cantidad de recursos que está dispuesto a desembolsar.

Según un estudio del venezolano Centro de Investigaciones Económicas (Cieca), las obligaciones de Caracas con los países que conforman la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe suman casi US$33,000 millones en los últimos dos o tres años. A eso habría que sumar otros US$5,000 millones en bonos argentinos adquiridos por Venezuela desde 2005. Aunque Caracas los ha revendido con ganancias.

La cifra excluye promesas vacías lanzadas por Chávez, como los anuncios de que ayudará a construir 26 refinerías en 17 países de la región. Sólo una que prometió en Ecuador tendría un costo de más de US$5,000 millones: dijo que entre 2005 y 2007 financiaría proyectos por US$147,000 millones, que equivalen a cuatro veces los ingresos del fisco, según el Cieca.

“A Venezuela le entran US$350 millones todos los días. Eso le permite a su Presidente ser muy generoso”, dijo recientemente el premio Nobel de la Paz y Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, quien, pese a sus diferencias con Chávez, quiere inscribir a su país en PetroCaribe, una alianza petrolera que brinda crudo bajo un trato preferencial.

“La cooperación que da Venezuela a los países de América Latina es por lo menos cuatro o cinco veces más de la que da Estados Unidos”, dijo Arias.

TODO SE PAGA

Pero los ex allegados de Chávez advierten que no es una ayuda altruista. Virginia Contreras, embajadora de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), al inicio de su gobierno, dice que los recursos pretenden evangelizar a la región sobre el Socialismo del Siglo XXI y ayudar a llegar al poder a sus dirigentes.

Según Contreras, esto quedó en evidencia en el proceso que condujo al retorno al poder de Daniel Ortega, en Nicaragua. Antes de la elección, “Venezuela comenzó a hacer negocios con las alcaldías de sandinistas, ofreciéndoles petróleo, y ellos obtuvieron millones de dólares”.

Además, dice que el gobierno venezolano aportó fondos para financiar la campaña del coronel Lucio Gutiérrez en Ecuador, quien resultó elegido. No obstante, Chávez terminó dándole la espalda cuando éste reanudó vínculos con Estados Unidos, manteniendo la dolarización, la base militar estadounidense en Manta y prosiguiendo con sus intenciones de participar en el Tratado de Libre Comercio de las Américas.

El ex comisario de la policía de inteligencia de Venezuela (DISIP), Johann Peña, dice que aun cuando son muchas las campañas financiadas secretamente desde Caracas, faltaba establecer la conexión con el Palacio de Miraflores, lo cual se está obteniendo en el juicio del Maletín.

Agrega que algunos de los enjuiciados en Miami eran parte de un equipo de avanzada, encargado de estas operaciones. Los enjuiciados incluyen a los empresarios Franklin Duran y Carlos Kauffman, junto a los venezolanos Moisés Maiónica y Antonio José Canchica (prófugo), y el uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello, son acusados por Estados Unidos de actuar como agentes de una potencia extranjera sin inscribirse en los registros federales del país.

“Está quedando en evidencia que el dinero salía de PDVSA e iba a la campaña de Cristina Kirchner. Y en las grabaciones se está demostrando que el gobierno de Venezuela estaba participando en esta fiesta”, dice Peña, en Miami.

En Argentina, si bien la oposición concuerda, algunos analistas señalan que parece curioso que Antonini Wilson se arriesgara a llevar un maletín (o dos) y que iba a pasar por aduana, cuando apenas 48 más tarde llegaban (a Argentina) Chávez y su comitiva en dos aviones que poseían inmunidad diplomática. Para ellos, más que para la campaña, el dinero era para otras actividades, probablemente no santas. Un dato es cierto: Cristina Kirchner siempre encabezó las encuestas de manera destacada, por lo que el dinero de Chávez no habría hecho la diferencia.

Más allá de eso, Peña dice que el fuerte flujo de petrodólares está generando un efecto perturbador en el mapa geopolítico de la región, financiando el ascenso al poder de líderes políticos que luego conducen a sus países a participar en los planes de Chávez. Entre éstos están los actuales presidentes de Bolivia y Nicaragua, cuyos mandatarios han declarado abiertamente que reciben dinero de su homólogo venezolano.

Gamarra, cuya ONG ha trabajado en las campañas electorales en varios países, dice que es substancial la ayuda que Chávez está brindando a Bolivia, canalizada a veces directamente y en otras ocasiones a través de ONG simpatizantes de los movimientos de izquierda.

Chávez “financia de manera directa a un partido, colabora en la formación de cuadros, lleva a su gente a Venezuela, les paga becas, los lleva a Libia, a Cuba, donde se imparte formación ideológica, y les da dinero para las elecciones”, sostiene.

Caracas ha gastado al menos US$35,000 millones interviniendo en otros países.

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