El principal logro de la gobernadora Sarah Palin, un contrato para construir un gasoducto desde Alaska hasta los demás Estados continentales de Estados Unidos, fue producto de un proceso de licitación plagado de irregularidades que se redujo a una empresa vinculada a su administración, según una investigación realizada por la agencia de noticias AP.
Durante la Convención Nacional Republicana en agosto, el candidato a la Presidencia, John McCain y Palin, su compañera de fórmula, exaltaron la construcción del gasoducto como una gran obra para que Estados Unidos pueda lograr su independencia energética.
“Estamos construyendo un gasoducto valorado en casi 40 mil millones de dólares, que constituye la más importante y más costosa obra de infraestructura que se haya construido jamás en América del Norte, para traer gas natural a los mercados que lo necesiten”, comentó Palin durante el debate presidencial el 2 de octubre.
Sin embargo, pese a la jactancia de Palin de que fue un proceso de licitación justo y ágil, la AP ha descubierto que su equipo adaptó las condiciones, que favorecieron a unas cuántas empresas independientes especializadas en construcción de oleoductos. Al final, el ganador fue la firma TransCanada Corp.
Y pese a toda la fanfarria, no hay garantía de que el oleoducto vaya a ser construido alguna vez, o por lo menos está a muchos años de concretarse porque TransCanada primero debe superar grandes obstáculos financieros y normativos.
METIÓ SU MANO
Según una investigación de la AP, en el proceso de licitación que podría haber atraído a numerosos constructores, Palin limitó las condiciones para alejar a un grupo importante: los gigantes petroleros mundiales que son dueños de los derechos del gas.
Asimismo, pese a promesas y consejos legales de no hablar directamente con los posibles licitantes, Palin sostuvo conversaciones telefónicas y reuniones con casi todos los principales candidatos, inclusive con TransCanada.
TransCanada había calculado hace cuatro años que la construcción del gasoducto costaría 26 mil millones de dólares sin subsidios, pero el equipo de asesores de Palin calculó el costo en casi 40 mil millones de dólares.
Palin fue elegida como gobernadora de Alaska hace dos años, en parte por su discurso populista, en reemplazo de su correligionario Frank Murkowski, que negoció secretamente la construcción del oleoducto con tres grandes empresas petroleras.
Palin prometió “nueva energía para Alaska” y se comprometió a poner bajo control a los gigantes Exxon Mobil Corp., ConocoPhillips y a BP, que dominaron la escena estatal por mucho tiempo.