publicidad
Managua
10:50 pm
25.10.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Revista
(FOTOARTE E INFOGRAFIA/BISMARK RODRIGUEZ)
Un intruso en la familia
Algunas veces se introduce silenciosamente, en otras ocasiones se presenta descaradamente como “alguien cool”... El mejor antídoto contra él es el diálogo familiar
Eugenia Arana Vizcaya
revista@laprensa.com.ni
publicidad

El Instituto Contra el Alcoholismo y Drogadicción ejecuta diversos programas y acciones estratégicas para la prevención del consumo de alcohol. Además brinda atención y tratamiento a personas adictas y a su entorno familiar, en pro de lograr la inserción sociolaboral de los rehabilitados en el quehacer productivo de nuestra nación.

Según las estadísticas de la Policía Nacional, para el 2007, por estado de ebriedad, se registraron: 283 accidentes, 34 muertos y 196 lesionados.

De las 10,187 denuncias registradas por VIF (violencia intrafamiliar) y dictaminadas por el Instituto de Medicina Legal, el 35% tiene como detonante el consumo de alcohol.

42% de las emergencias por lesiones registradas en las unidades de salud está vinculado al consumo de alcohol.

El abuso y la adicción al alcohol acarrean grandes problemas que afectan a todos los miembros de la familia. Lamentablemente, nuestros niños están empezando a consumir alcohol a muy temprana edad, incluso mucho antes de la edad que se les permite hacerlo legalmente.

El beber alcohol afecta considerablemente su desarrollo físico, mental, emocional y social.

Según el doctor Francisco Alberto Landero Vargas, director ejecutivo del Instituto Contra el Alcoholismo y Drogadicción (ICAD), la edad promedio de inicio del consumo de alcohol es de los 12 a los 14 años.

El especialista explica que estos adolescentes generalmente empiezan a consumir bebidas alcohólicas por curiosidad, por imitar a alguien a quien se quisieran parecer, o por desafiar a la autoridad por la rebeldía que los caracteriza. Pero también muchas veces lo hacen por presión o influencia de malas amistades y en otros casos, por aliviar algún dolor emocional o evadir la realidad, sobre todo cuando conviven en hogares problemáticos.

FACTORES DE RIESGO

Es importante saber que existen ciertos factores de riesgo que inducen al consumo de alcohol a temprana edad.

En el plano familiar se encuentran, por ejemplo, personas con antecedentes alcohólicos, la violencia intrafamiliar, la desintegración familiar y la falta de comunicación.

En la escuela, el bajo nivel académico, el abandono escolar, la falta de integración en las actividades escolares y extracurriculares y el maltrato escolar que los niños pueden recibir de sus compañeros, son también factores de riesgo.

La falta de oportunidades de recreación y el fácil acceso al consumo de alcohol en el entorno comunitario agravan el problema.

Como podemos ver, existen factores de riesgo en todos los ámbitos. Es por ello que es muy importante estar alerta ante cualquiera de estas situaciones.

LA COMUNICACIÓN ES LA SOLUCIÓN

La principal recomendación del doctor Landero en cuanto a esta problemática es el diálogo. Los padres de familia deben cultivar y propiciar diálogos cordiales, francos y de confianza con sus hijos, diálogos que realmente incidan en la parte formativa, educativa y constructiva de éstos.

“Se deben promover valores para el desarrollo integral de sus vidas y se les debe inculcar el rechazo al consumo del alcohol”, puntualiza el doctor.

No tenga miedo, tener una comunicación abierta con sus hijos no hará que ellos piensen que todo les será permitido, al contrario, los límites que usted y su pareja les impongan estarán más claros.

Si usted tiene sospechas de que su hijo ha probado alcohol, no haga acusaciones o afirmaciones de antemano. Tampoco es recomendable que lo acorrale con preguntas, como si le estuviera haciendo un examen.

En el caso de tener la certeza de que su hijo ha consumido alcohol, ya sea porque le ha encontrado bebidas escondidas, le ha sentido aliento a licor o lo ha sorprendido en el acto, no lo reprenda a gritos, no utilice malas palabras, ni mucho menos lo golpee. Es mejor que se calme, reflexione, ordene sus ideas y platique con él.

Luego de esto, lo ideal es que asistan juntos a una cita con un psicólogo familiar. El especialista le ayudará a manejar mejor la situación y además le aconsejará no perder la comunicación con su hijo, pues las situaciones difíciles deben unir más a la familia. Así que no dude en volver a darle confianza.

Si usted es una persona a quien se le dificulta el diálogo directo con sus hijos, busque alternativas. Una buena idea es tocar el tema del alcoholismo mediante comentarios acerca de las noticias que aparecen en los periódicos o la televisión en cuanto a esta temática. Lo mismo puede hacer cuando vayan juntos por la calle y vean campañas educativas o avisos comerciales referidos al alcohol.

También puede aprovechar alguna anécdota ajena para platicar más a fondo del caso y enfatizar en las consecuencias del consumo de alcohol.

Únicamente después de agotar las alternativas de solución que como madre o padre usted le puede dar, si el problema persiste, o se agrava, busque apoyo profesional.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda