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Margarita Sánchez, del barrio Américas Dos, rió con el candidato a alcalde de Managua por la Alianza PLC, Eduardo Montealegre, quien ayer por la mañana viajó por primera vez en una ruta de la capital, para conversar con los pasajeros sobre ese servicio y otras necesidades. (LA PRENSA/ R. ORTEGA)
Montealegre viaja en ruta
El candidato se estrenó ayer como pasajero de la 114
Arlen Cerda
politica@laprensa.com.ni
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Mejorará Irtramma

Luego de su primer viaje en una ruta urbana, Eduardo Montealegre se reunió con los transportistas de la Cooperativa Colón que demandaron mejores calles, apoyo para la compra de mejores buses y un mejor trato del Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma). Montealegre aseguró que en su gestión, ese ente “regulará el servicio a los usuarios, pero no será un instrumento coercitivo ni un verdugo de transportistas”.

La última vez que Eduardo Montealegre había viajado en un bus fue en 1986, cuando trabaja en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Pero ayer a las 7:15 de la mañana, el candidato a la Alcaldía de Managua por la Alianza Partido Liberal Constitucionalista (Alianza PLC), se montó por primera vez en una ruta de Managua, donde, según sus mismas palabras, él “nunca” había estado.

El candidato liberal viajó ligero. Vestía su acostumbrado atuendo para esta campaña: un blue-jean holgado, camiseta blanca con el logo “Vamos con Eduardo” bordado en letras rojas sobre el pecho izquierdo, y zapatos negros.

Además, llevaba la billetera de cuero en la que guardaba algo de efectivo, algunas tarjetas y la fotocopia de su cédula (porque la original siempre la deja en casa) y su celular Blackberry que generalmente porta del cargador del jeans, pero que esta vez guardaba con cautela en una de las bolsas delanteras del pantalón. También portaba sus lentes, su reloj de mano y su anillo de bodas.

FUE “UN PASEÍTO”

El candidato abordó un bus de la ruta 114 que a diario viaja de la terminal de la Cooperativa Colón, en las Américas 2, en el norte de la ciudad, y concluye su recorrido en la refinería, al otro lado de Managua, cuando el chofer ha pasado hora y media tras el volante.

Pero el primer recorrido de Montealegre a bordo de una ruta local fue sólo de unos seis kilómetros y duró unos veinte minutos, porque “se bajó” en la parada de la Siemens, en el kilómetro 6 de la Carretera Norte.

Margarita Sánchez, una mujer bajita de piel morena y cabello cenizo, viajaba ayer desde las Américas hasta el Hospital Alemán Nicaragüense para visitar a un familiar, y en el camino se distrajo como compañera de viaje al lado de Montealegre.

La mujer dijo que es la primera vez que ella ve a un político a bordo de una ruta y le pareció “muy bueno” platicar sobre los problemas de su colonia con el aspirante a la silla edilicia de la capital.

“Le dije que tenemos problemas de basura por todos lados y él me contó unas ideas que tiene para que Managua sea limpia. Me pareció muy bueno platicar porque yo no lo había visto antes”, relató Sánchez.

Otros pasajeros también saludaron sonrientes a Montealegre, cuando él viajaba sentado en el primer asiento del bus o cuando avanzó dentro de éste para bajar por la puerta trasera.

También muchos subían al bus despistados y luego de pagar su pasaje y procurar avanzar, se percataban del extraño pasajero que les estrechaba la mano y preguntaba: “¿Cómo está?”

Entre los pasajeros también hubo varios que avanzaron sin percatarse del político, pero luego lo advertían por los equipos del camarógrafo y los tres fotógrafos que se amontonaban unos a otros para lograr la mejor imagen. Entonces regresaban unos pasos y lo saludaban nerviosos y apenados.

Pero no a todos los pasajeros les hizo gracia el paseo del candidato liberal. Uno que lo saludó y luego avanzó rápido hasta el final del bus, que ya comenzaba a llenarse, dijo incómodo: “¡Cuidado con las carteras! ¡Cuidado con las carteras que ahí va un tamal!”, y otros le hicieron eco con su risa o apenados, excepto unos del equipo de campaña que acompañaban al candidato y, molestos, fruncieron el ceño.

“A él le hace falta más carisma, que se acerque a la gente, que platique más con el pueblo”, comentó una mujer, pendiente de los periodistas.

Otro pasajero que viajaba al lado de la señora, agregó que el candidato tenía suerte, porque el bus iba holgado. “Yo me bajo en el (kilómetro) 7 Sur y ahorita vamos flojos. Aquí hay días en que uno viaja como bolsa de tallarines. Tá’bueno que viaje aquí, para que se dé cuenta”.

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