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La farsa bolivariana
Eduardo Enríquez
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Mientras me preparaba para es-cribir esta columna, ayer, escuché en uno de los aparatos de televisión de la Redacción que la primera dama Rosario Murillo anunciaba, en el acto de entrega (por fin) de las Casas Para el Pueblo, que venía otro proyecto, llamado Casas del Alba.

Me puse a pensar en lo cara dura que se tiene que ser para seguir diciéndole a la gente que existe alguna “solidaridad bolivariana” o “solidaridad del hermano Hugo Chávez”, Presidente de Venezuela.

Es cierto que ayer entregaron unas 200 casas, aunque tal vez en un lugar poco indicado, y las casitas están bonitas, pero hay varios problemas incluso con este proyecto.

Primero, este proyecto iba a ser de mil viviendas, financiado por “la solidaridad bolivariana”, pero después de más de seis meses sólo han podido entregar 220, y no “al pueblo”, sino a sus colaboradores.

Además, en este proyecto no hubo tal “solidaridad bolivariana”: la plata la sacaron del Inss, y (dicen) la regresaron cuando fueron descubiertos. Tal vez por eso y por falta de “solidaridad bolivariana” es que las mil casas se convirtieron en 400 y de ellas sólo 200 están terminadas después de seis meses de iniciado el proyecto.

Pero eso es tontera. El “hermano Chávez” ofreció, según lo dijo su embajador de entonces, Miguel Gómez, que el acuerdo del Alba firmado el 11 de enero del 2007 incluyera la apertura de una sucursal del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes), que daría financiamiento para 200 mil viviendas.

Es cierto que están dando los primeros pasos para un programa Vivienda Digna, pero está lejos de construir 200 mil viviendas, y el financiamiento, ya lo dijo el asesor presidencial Bayardo Arce, no va a ser del Bandes, que no tiene tal “sucursal” aquí, sino de los mismos fondos del Inss.

Un breve paréntesis. Parece que los orteguistas odian la Seguridad Social; en los ochenta la quebraron y ahora van con el mismo afán.

Pero bueno, volviendo a la inexistente “solidaridad bolivariana”, veamos otros programas: Hambres Cero, que va lento, está financiado por el Presupuesto General de la República. Usura Cero, que es un microprograma de préstamos que no representa ni el cinco por ciento de la cartera que manejan las microfinancieras del país, igual, es financiado por el Presupuesto; prueba de ello es que están pidiendo más dinero del Presupuesto (no de la “solidaridad bolivariana”) para este programa.

Y la historia se repite en todos los aspectos. Hasta con el petróleo a supuestos “términos concesionales”, pues resulta que Petronic paga el 100 por ciento de ese petróleo en 90 días. ¿Cuál es la ventaja? Pues que 25 por ciento de ese 100 por ciento le queda a Alba Caruna, una microfinanciera privada de los orteguistas.

Pero eso sólo beneficia a los orteguistas, sus campañas, sus negocios familiares, sus rótulos y demás usos discrecionales, pues hasta el préstamo —lean bien— préstamo que hizo Alba Caruna a Enel está siendo pagado ya (aquí no hay período de gracia ni 25 años de plazo). Y está siendo pagado también del Presupuesto de la República, o sea de nuestros impuestos.

Entonces el presidente Hugo Chávez no es “hermano” de los nicaragüenses, pues a los nicaragüenses no les está dando nada. A los Ortega Murillo sí, y ellos le pueden decir hasta “papá” si quieren, pero no nos metan el cuento de que hay “solidaridad bolivariana”.

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