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Pese a la condena unánime internacional, EE.UU. se niega a cerrar la cárcel de Guantánamo, en territorio cubano. (LA PRENSA/ARCHIVO)
EE.UU. obliga a comer a reos de Guantánamo
Con gas pimienta les introducen comida por la nariz, denuncian abogados
BEN FOX
San Juan/ AP
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Hace tres años, el prisionero número 669 de la Bahía de Guantánamo dejó de comer.

Ahmed Zaid Zuhair, un ciudadano saudí de 43 años, que tiene 10 hijos en Arabia Saudí y en Yemen, estuvo en Guantánamo desde el 2002 sin que se le presentaran cargos, y se incorporó a una huelga de hambre colectiva entre los detenidos. Los militares estadounidenses estaban decididos a frustrar sus intenciones.

Desde entonces, según documentos judiciales obtenidos por la AP, los guardias han tenido que someterlo a la fuerza varias veces, usando gas pimienta, esposas y golpes para atarlo a una silla y meterle por la nariz una sustancia nutritiva.

Los documentos, presentados ante un tribunal federal en Washington, constituyen un inusual vistazo a las tácticas usadas por los guardias contra quienes protagonizan huelgas de hambre. Tales tácticas han desatado gran controversia a nivel internacional, pero se conoce muy poco de ellas: las autoridades se niegan siquiera a confirmar que tienen lugar.

El abogado de Zuhair, Ramzi Kassem, dice que las tácticas constituyen “tratamiento inhumano y cruel”. Los militares sostienen que la única razón por la que emplearon tales tácticas es que Zuhair se ha vuelto violento y peligroso.

La protesta de Zuhair es el coletazo de una mayor que se desató en esa prisión a mediados del 2005 y durante la cual 131 prisioneros llegaron a rehusar la alimentación. Los soldados estadounidenses comenzaron a alimentar a los presos a la fuerza, pero algunos vomitaban.

En enero del 2006, los comandantes decidieron copiar una táctica usada en las cárceles civiles de Estados Unidos, de atar al sujeto en una silla y meterles las sondas por la nariz por la fuerza. El número de reos rebeldes rápidamente bajó.

GOBIERNO NO DETALLA

Eventualmente quedaron dos: Zuhair y otro saudí, Abdul Rahman Shalabi. La cantidad ha ido subiendo y bajando y eran 10 esta semana.

Varios prisioneros han denunciado los maltratos durante las huelgas de hambre y abogados y activistas de derechos humanos acusan a los guardias de usar violencia innecesaria. Kassem y otros abogados dicen que sus clientes en buena parte no han opuesto resistencia y que los militares estadounidenses usan las alimentaciones forzadas para poner fin a la protesta.

EE.UU. ha negado las acusaciones mediante declaraciones generalizadas, sin dar detalles de la interacción entre guardias y reclusos en Guantánamo.

Los documentos, presentados como parte de una apelación de Zuhair para que se le deje en libertad, proporcionan las primeras revelaciones sobre sus forcejeos con los guardias.

En la tarde del 17 de julio, por ejemplo, dos soldados sacaron a Zuhair de su celda para alimentarlo. Al terminar Zuhair violentamente intentó evitar ser devuelto a la celda. Les gritó improperios y se quejó de que las esposas estaban demasiado apretadas.

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