Los ganadores de los Premios Príncipes de Asturias 2008, entre ellos la colombiana Ingrid Betancourt y el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, recibieron ayer sus galardones en una solemne ceremonia presidida por el Príncipe Felipe, heredero de la Corona española.
La ex candidata presidencial colombiana y antigua rehén de la guerrilla de su país, fue la intervención más emotiva y también la más reivindicativa, con numerosos alegatos en contra de lacras como las drogas, el tráfico de armas y sobre todo del terrorismo, del que ella fue víctima durante años.
“Las guerrillas de Colombia deben oír desde aquí las voces de quienes reclamamos la libertad de todos los colombianos”, dijo la ganadora del Premio de la Concordia.
Tras recordar las “noches oscuras” que pasó en la selva imaginando un mundo mejor, la galardonada dijo que entonces no podía ni imaginar que ahora estaría junto a personalidades de la talla del tenista español Rafa Nadal, galardonado con el Premio al Deporte y a quien ella seguía sus éxitos durante años a través de la radio.
La colombiana tuvo palabras de reconocimiento para cada uno de los galardonados pero fueron más las que dirigió a quienes pueden romper “la maldición de la indiferencia” ante el terrorismo.