En un intento por acortar distancias, John McCain presentó un nuevo plan para aliviar la situación de la clase media afectada por el caos financiero, mientras las encuestas revelaban que los votantes prefieren a Barack Obama en medio del torbellino.
Durante una gira por Pensilvania, el republicano McCain propuso eliminar los impuestos al apoyo por desempleo, reducir la parte que se lleva el Gobierno cuando los jubilados usan fondos de sus cuentas de retiro y acelerar las deducciones impositivas para personas obligadas a vender activos en un mercado agitado.
McCain propuso un plan económico de 52,500 millones de dólares que eliminaría los impuestos sobre el apoyo que reciben los desempleados y reduciría el impuesto a las ganancias sobre los bienes de capital, a la vez que advirtió sobre el riesgo que significaba votar por Obama para Presidente.
“Tal vez nunca en la historia se ha pedido a los estadounidenses que arriesguen tanto sobre la base de tan poco”, dijo McCain en Blue Bell, Pensilvania, refiriéndose a Obama.
También prometió que, de ser elegido Presidente, ordenaría al Departamento del Tesoro que garantice el 100 por ciento de los ahorros durante seis meses.
“El momento exige que el Gobierno actúe. Y como Presidente pienso actuar de manera rápida y decisiva”, dijo McCain.
Obama presentó su plan el lunes, en el que propuso una moratoria de 90 días sobre la ejecución de hipotecas morosas y exenciones impositivas a empresas que creen puestos de trabajo.
Los dos candidatos se enfrentarán hoy en el tercero y último de los debates.
Los votantes irán a las urnas en tres semanas, mientras el país se debate en la incertidumbre económica más grave en varias décadas en la que los fondos de pensión están en riesgo.
El miedo creciente por el futuro económico del país pesa sobre la candidatura de McCain, debido en parte a sus vínculos ineludibles con el presidente George W. Bush. Las encuestas más recientes son desalentadoras para McCain.