La opositora Alianza Partido Liberal Constitucionalista (Alianza PLC) acabó con varios golpeados y al menos tres detenidos durante varias horas en la Estación Quinta de la Policía Nacional.
El incidente ocurrió al mediodía en el recinto capitalino Simón Bolívar de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), cuando miembros de la Alianza PLC fueron agredidos por supuestas “turbas” sandinistas e integrantes de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), que —según los agredidos— eran dirigidos desde una aula del centro por los activistas Víctor Cienfuegos, Cándida Huete (concejal de Managua) y Nelson Romero (también empleado de ese Consejo).
Lo que debió ser un entrenamiento para que los presidentes, primeros y segundos miembros de cada mesa electoral dominaran el proceso de las votaciones, se convirtió en una medición de fuerzas entre los partidos de la contienda, en donde los del gobernante Frente Sandinista ni siquiera sintieron la comida rancia aunque el presidente del Consejo Electoral Municipal (CEM) de Managua, Johnny Torres, reconoció que la sirvieron “por error”.
Los miembros de las Juntas Receptoras de Voto (JRV) que iniciaron su capacitación ayer en Managua, para guiar paso a paso el proceso electoral que se realizará en un mes, fueron entrenados en tiempo récord, juramentados a la carrera y alimentados con comida descompuesta.
Sin embargo, los guardias de seguridad del recinto negaron el acceso a los medios de comunicación, aún durante la juramentación de los integrantes de las JRV en el parqueo de la UNI, “por órdenes del Consejo”.
Fue en ese momento también que tras las verjas de uno de los portones del recinto varias personas aprovecharon la presencia de los medios para quejarse por la exclusión de las JRV de varios miembros de la oposición y del pollo “choco” que les sirvieron.
Britania Sánchez se identificó como una estudiante de periodismo y tras las rejas gritaba: “No los dejan entrar porque aquí hubo muchas anomalías”, mientras miembros sandinistas de las Juntas gritaban: “Eso que dice la compañera es mentira” y agregaron que la comida a ellos no les salió mala.
Mientras ocurrían esas declaraciones, dentro y fuera de la universidad varios sandinistas insultaban a los periodistas que intentaban entrevistas y obtener imágenes por la verjas del portón. Uno gritaba con insistencia: “¿Para qué queremos medios pagados por la derecha? ¡Que se vayan! ¡Que se vayan!”.
ANOMALÍAS “Normales”
Minutos después, el presidente del CEM salió de la UNI y minimizó a los medios las anomalías señaladas y los obstáculos a la cobertura periodística.
“Las cosas que se dieron siempre se dan en las capacitaciones: la gente llega tarde, hay cambios y unos quieren hacer lo que quieren. Siempre hay anomalías. (Pero) consideramos que hubo mejor orden que en otras capacitaciones”, insistió Torres, quien entre los problemas mencionó el incidente violento con los detenidos al mediodía y la “comida dañada que se evacuó y se reemplazó por un refrigerio”, que fue jugo de naranja y pan dulce.
El funcionario intentó justificar que “por medidas de seguridad y para evitar mayores problemas hubo una restricción” para los medios y negó que fuera falta al derecho de acceso a la información.