La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) calcula que las remesas enviadas a Latinoamérica han caído el 12 por ciento en los dos últimos años.
La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, ofreció hoy este dato durante la presentación en Madrid de las conclusiones del "Primer Foro Iberoamericano sobre Migración y Desarrollo", celebrado en la ciudad ecuatoriana de Cuenca, en abril pasado.
Sin tener en cuenta la crisis financiera que afecta a las economías occidentales, Bárcena atribuyó esta caída al reagrupamiento familiar y a la "contracción del sector de la construcción", que da empleo a un gran número de inmigrantes.
El impacto de la crisis económica en el volumen de las remesas fue un asunto analizado en las presentación de las citadas conclusiones, que tuvo como escenario la sede de la Secretaria General Iberoamericana (Segib) en Madrid.
El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, señaló, por su parte, que el fenómeno de la inmigración se debe hoy analizar desde una "nueva perspectiva", teniendo en cuenta la "crisis financiera" y el impacto que tendrá en las remesas.
Por su parte, el director de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), William Lacy Swing, señaló que esa organización vigilará el impacto que la crisis pueda tener en las remesas que los emigrantes envían a sus países de origen, que en la actualidad triplican la ayuda mundial al desarrollo.
En opinión del director de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) "el impacto más importante" de cualquier eventual reducción de las remesas debido a las dificultades que atraviesan las economías occidentales lo sentirán las familias.
Ellas, dijo, lo sentirán "mucho más que cualquier programa gubernamental de desarrollo, porque son flujos financieros privados".
En la presentación de las conclusiones del "Primer Foro Iberoamericano sobre Migración y desarrollo" también intervino la secretaria española de Estado para Iberoamérica", Trinidad Jiménez, quien puso a España como ejemplo de país de "emigración y de acogida".
Recordó que en los últimos diez años, la población en España ha aumentado en seis millones de personas, de los cuales "cinco de ellos son inmigrantes".
Precisó que la población de iberoamericanos en España se sitúa alrededor de los cuatro millones de ciudadanos.
Asimismo, destacó que los inmigrantes han contribuido a la mitad del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) desde 2001, por ello, reiteró que España tiene "recursos y potencialidades", pero necesita una inmigración "ordenada y regulada".