publicidad
Managua
03:40 pm
10.10.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
La mitología cátara (2)
Luis Sánchez Sancho
publicidad

En un pequeño poblado del sur de Francia llamado Montségur, en el departamento de Ariége, hay un monumento conmemorativo o memorial conocido como el Campo de los Quemados. Allí se puede ver una lápida sobre la que está grabada una leyenda o epitafio que dice en lengua occitana (antiguo lenguaje romance del sur de Francia): Als catars, als martirs del pure amor crestian. 16 de mars 1244 (A los cátaros mártires del puro amor cristiano. 16 de marzo de 1244).

El dato lo he tomado del libro La mitología cátara, del periodista y escritor español Jesús Ávila Granados, quien explica que el memorial Campo de los Quemados fue establecido en 1960 como símbolo del catarismo y homenaje de la posteridad a sus mártires. Y es que fue precisamente allí, en Montségur, donde se protagonizó la más enconada y heroica resistencia de los herejes cristianos llamados cátaros, entre los años 1243 y 1244, frente al asedio de los poderosos ejércitos que estaban al servicio de la Iglesia católica y del rey de Francia.

“Un total de 500 personas se habían atrincherado en el interior del castillo (de Montségur); de ellas, sólo 150 eran soldados (concretamente, 15 caballeros, con sus correspondientes escuderos), el resto, 350 cátaros…”, relata Ávila Granados en el libro citado. Y agrega: “En la base de la colina, el formidable ejército cruzado (es decir, de las cruzadas que fueron organizadas por la Iglesia católica contra las herejías europeas y para la recuperación de los Santos Lugares en Palestina, nota de LSS) de 6,000/10,000 hombres que contaba, además, con las más modernas maquinarias de destrucción de su tiempo, como las temibles catapultas, que lanzaban bloques enormes de piedras circulares que reventaban al estrellarse contra los muros del castillo”.

Un año resistieron los cátaros en el castillo de Montségur, hasta que el 16 de marzo de 1244 se vieron obligados a rendirse, vencidos más por el hambre y la sed que por las embestidas militares de sus enemigos. Los sitiadores prometieron a los vencidos respetar a los sobrevivientes que abjuraran de sus creencias y que se reconciliaran con el catolicismo. Pero eso era algo inaceptable para los indómitos y fanáticos cátaros, que prefirieron salir del castillo de Montségur para ir de inmediato y directamente a una enorme hoguera que los oficiales de la Inquisición habían preparado en los alrededores de la fortaleza doblegada.

Para decirlo con palabras de Jesús Ávila Granados: “Doscientos veinticinco cátaros —todos supervivientes de la batalla— mueren abrasados en la pira, consumidos por el fuego y envueltos en una nube de llamas y humo. Enfermos, moribundos, soldados, perfectos (líderes cátaros) y todos los creyentes, como un organizado rebaño, después de haber recibido el consolamentum (especie de sacramento para el bautismo y la extremaunción de los cátaros), fueron cayendo sobre la gigantesca hoguera; todos fueron quemados vivos. El caso más escalofriante y horrible fue la muerte de Esclarmonde, la hija lisiada de Raymond de Péreille, una adolescente de quince años”.

Pero la matanza de Montségur sólo es una muestra simbólica de la inmensa carnicería que causó la cruzada contra la herejía de los cátaros, una “tragedia que conmovió a todo el mundo occidental” de aquella época, según la opinión del autor del libro mencionado, cuyo balance final fue de alrededor de un millón de muertos.

Quiénes eran los cátaros y por qué surgieron y lucharon de esa manera, merece sin duda una explicación como me la pidió el amigo Porfirio Gómez, pero debo dejarla para la siguiente columna.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda