Las 16 micropresas de Managua están en peligro, luego que las recientes lluvias las dejaran al tope de su capacidad y aumentaran el sedimento dentro de las acumulaciones artificiales de agua.
La comuna capitalina hasta debió intervenir de emergencia y empezar la construcción de diques de contención en el sector este de la micropresa Villa Fontana, para evitar que el agua de la “laguna” artificial se derramara y afectara la entrada a la comunidad San Isidro de la Cruz Verde.
La situación podría extenderse a las otras micropresas, y los expertos en el tema ya alzaron la voz de alerta luego de detectar que la capacidad de retención de agua de las micropresas de Managua disminuyó considerablemente.
Según explicó el ingeniero Manuel Espinoza, técnico del área de infraestructura de la Dirección General de Obras y Servicios Municipales, la pérdida de la capacidad de las micropresas aún no se ha especificado. No obstante, “es innegable que el sedimento acumulado ha reducido la capacidad de las micropresas”.
El panorama podría ser peor en la medida en que aumente la intensidad del período lluvioso, según advirtió en su momento el vicealcalde de Managua, Felipe Neri Leiva Orochena.
A inicios de esta semana, Leiva Orochena advirtió que las micropresas ya estaban llegando al límite, y podrían desbordarse si les continuaba cayendo más agua.
La micropresa Bariloche, en el barrio Naciones Unidas y la micropresa Las Colinas, en la zona del mismo nombre, son las que están más llenas, y por lo tanto, representan un mayor riesgo.
No obstante, en general, las micropresas han funcionado hasta ahora y, aunque con dificultades, han retenido las aguas de los cauces para evitar desbordamientos e inundaciones que afecten a los capitalinos asentados en sus cercanías.
EL FUNCIONAMIENTO DE UNA MICROPRESA
Como promedio, cada una de las micropresas puede retener momentáneamente un poco más de treinta mil metros cúbicos de agua, transportada por las corrientes naturales y los cauces cercanos a la ubicación de la micropresa.
La micropresa recibe el agua e inmediatamente empieza a evacuarla a través de tuberías especializadas para tal función. Pero, el mecanismo varía en dependencia de la cantidad de agua que le llegue a la laguna artificial.
De esa manera, si el agua le llega con más rapidez de la que se puede evacuar, las aguas podrían derramarse y ocasionar serios daños a la infraestructura municipal y a las propiedades privadas.
En su mayoría, las micropresas existentes en la capital fueron construidas en la zona baja de la ciudad, porque es la más afectada con las lluvias.
ZONAS BAJAS DE MANAGUA LAS MÁS AFECTADAS
Las autoridades municipales han advertido que la falta de absorción de los suelos de Managua, despalados y urbanizados, ha contribuido a que el agua corra con más rapidez y fuerza hacia las zonas bajas de la capital, y pese al funcionamiento de las micropresas, los barrios bajos siempre son los más afectados.