Hoy no tienen que demostrar nada, porque ayer ya lo hicieron. Margarita Henríquez, de Panamá, y María José Castillo, de Costa Rica, dejaron el alma en el escenario durante el último concierto de Latin American Idol. Para hoy solo esperan el apoyo de todo el continente.
En esta gran contienda, las finalistas interpretaron tres temas inéditos , creados exclusivamente para esta ocasión; y contaron con el asesoramiento del puertorriqueño José Feliciano, quien le recalcó a la tica que le falta más experiencia.
Sin embargo, la presión a la que ambas chicas estuvieron sometidas hizo mella en la primera interpretación de la costarricense, que desafinó un poco.
“No me gustó”, le dijo John Secada y le recomendó que se concentrara para la segunda canción.
Fue ese, quizás, el único señalamiento de la noche, pues los tres miembros del jurado pasaron por alto las otras ocasiones en las que la tica desafinó un poco, y se dedicaron de lleno a elogiar el desempeño y crecimiento que ambas han tenido durante el programa.
ENTRÓ CARGADA
Margarita se mostró más segura y eso le permitió que su voz, de la mano de un buen desenvolvimiento escénico durante las tres canciones, la ubicaran, tal vez, como la mejor de la noche; y aunque los jueces no se lo dijeron de manera directa, sus comentarios indicaban eso.
Pero la tica no estaba dispuesta a quedarse atrás. En el resto del concierto vino con más fuerza, tanto vocal como en interpretación, y así demostró por qué está en la final.
A esas alturas, y con la fuerza de sus interpretaciones, Margarita y María José ya eran verdaderas ídolos.
APARECIERON LOS ENVASES
Los envases con los tres diseños ganadores finalmente aparecieron en la mesa del jurado. Tal y como lo había deseado la nicaragüense María Candelaria Rivera, su diseño estuvo en el lugar de Mimí.
Por otro lado, se espera que hoy en el show de resultados estén el resto de participantes, entre ellos José Manuel. Sin embargo, en esta final se ha demostrado que no es un concurso de talentos, sino una guerra entre países. Hoy sabremos quién se lleva la victoria; porque el talento ya lo tienen.