Los pronósticos no eran nada alentadores: lluvia en la mañana, tormenta en la tarde y diluvio en la noche. Aún así salí de Managua con la determinación de culminar mi día frente al mar. La misión no podía ser más sencilla: aprovechar las últimas horas del día para pasarla bien en San Juan del Sur, caminar por la calle costera, disfrutar de las bellas y románticas melodías interpretadas por tríos musicales, mientras degustaba el mejor ron del mundo. ¡Con estos planes no hay “san Ineter” que me detenga!, me dije.
Después de casi dos horas de carretera, conversación amena y la compañía de un reproductor de música se llega sin complicaciones a San Juan del Sur. La misma ruta lleva a los visitantes a una calle frente al mar, donde todos los viernes los atardeceres serán mucho más placenteros y evocadores gracias a un programa especial diseñado para pasarla bien en familia o con amigos y que tiene como objetivo ampliar la oferta turística de este balneario.
En una primera mirada el visitante se encuentra con un San Juan del Sur bello, una idílica bahía de azules aguas y suaves olas que en los ocasos se tiñen de matices azules y dorados, dignos de un pincel maestro. Para la ocasión, la avenida luce plagada de sillas y mesas. Todo está listo para esperar el atardecer y la fiesta que promete terminar con los primeros rayos del sol del siguiente día.
Una ducha para enfrentar la fiesta con toda la energía no es mala idea. El Hotel Royal Chateau, ubicado de la Texaco 300 metros al sur, es una buena opción para el visitante, que por 53 dólares puede hacer suya una cómoda habitación doble, con aire acondicionado. Además el hotel cuenta con un amplio parqueo donde el visitante puede dejar el vehículo y aprovechar para estirar las piernas y recorrer el pueblo.
UNA CAMISETA Y LISTO
La tarde es virgen y la fiesta aún no comienza. El atuendo es importante para la ocasión y si los pantalones cortos o el pantalón de mezclilla ya vienen en nuestra maleta, una camiseta será la aliada para el calorcito rico de la noche. Usted decide el color y la serigrafía. El precio varía entre 90 y 100 córdobas. Pulseras tejidas y collares de conchas, ámbar, semillas y huesos son los accesorios perfectos a tono con el ambiente. Diversidad de precios, las pulseras entre 6 y 20 dólares y los collares entre 30 y 100 dólares, según Michael Meza, vendedor ambulante.
Y mientras el grupo musical prueba el audio y la fiesta inicia, un partido de voleibol de playa no está demás, una oportunidad de abrir el apetito y un buen pretexto para reclutar amigos y armar la pelota para la noche.
Para aguantar una larga jornada de fiesta es mejor arrancar con una buena cena. La Terraza Casa Blanca es un lugar céntrico donde se puede comer, donde se puede ver y donde se disfruta de la noche. El principal atractivo del local son las primeras filas para disfrutar de los atardeceres, aparte de un amplio menú donde predominan los sabores cubanos, incluyendo un buen café.
La fiesta popular en la calle inició a las 8:00 de la noche, tal y como estaba previsto. Baile folclórico, canto y mucha gente despidiendo un bello día en San Juan del Sur. Un par de horas después los pronósticos de lluvia se hacían realidad, pero la fiesta continuó en el restaurante El Timón, lugar que sirvió para rayar el cuadro y comenzar un recorrido por los más de treinta lugares de diversión que te invitan a no dormir.