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¿Y qué es aló?
HABLEMOS DEL IDIOMA
Cuando suena el teléfono muchas personas responden diciendo aló, pero tal vez no saben qué significa esa palabra
Inés Izquierdo Miller
revista@laprensa.com.ni

Por lo general hay palabras que empleamos a diario, de las cuales no sabemos a ciencia cierta su significado, su historia.

Por eso hoy quiero hablar de aló, ese vocablo que pronunciamos cuando suena el teléfono.

Lo más curioso de esta palabrita es que no aparece en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Lo que allí está significa otro, diferente y unido a un segundo elemento, indica variación o variante de este último. El ejemplo que aparece es alopatía.

Existen ciertas historias, cuya autenticidad no me consta y afirman que esta palabra de verificación, tiene su origen en el húngaro hallod, y se remite al invento del teléfono. Supuestamente Edison y un húngaro estaban probando las llamadas de larga distancia. El húngaro decía todo el tiempo “hallom” que significa “te escucho”. Tanto repitió la palabrita que empezó a usarse como clave cuando se probaban las conexiones telefónicas.

Hay otras historias. Ocupa un lugar destacado la influencia del inglés o del francés, pues al contestar el teléfono en realidad, se dice el anglicismo “hello” o el galicismo alló, que a su vez viene del alemán hallo.

El Diccionario de palabras y frases extranjeras narra que aló se usó en España hasta los años 30 del siglo XX. Ahora se considera algo ridículo, pasado de moda. Por aquellos días era el francés el idioma que más influía en las clases pudientes, y de ahí nos llegó.

No sé porqué nos complicamos tanto, si en español tenemos hola. Así de fácil. Decir buenos días, buenas tardes sería suficiente al momento de responder el teléfono, sino dígame o en todo caso, hola.

Aprovecho el tema sugerido por una profesora del Instituto Loyola para comentar la forma en que responden algunas empresas. Ahora con tantos adelantos técnicos en las comunicaciones hay mensajes de bienvenida que están grabados.

A veces se les va la mano y el saludo es muy extenso. ¿Se imaginan estar llamando desde un celular con pocos minutos en tu tarjeta y aquella grabación interminable donde te tiran misión, visón, valores y todas las extensiones de la empresa en cuestión? Me sacan de quicio.

Tengan cuidado que más que agradar a sus clientes lo que hacen es desesperarlos. Den mensajes breves y corteses. Esa es la clave.

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