La onda expansiva del terremoto financiero internacional se extiende de forma global y Nicaragua no saldrá ilesa, según el análisis de José Luis Velásquez, consultor en temas jurídicos y económicos.
Los primeros golpes podrían ser en los flujos de remesas familiares, las que según Velásquez este año bajarán en por lo menos 150 millones de dólares, como parte de una disminución global en el envío de las mismas hacia los países receptores. “México ya confirmó una baja de 6 mil millones de dólares en ese rubro”, indicó.
Por el lado de la oferta exportable, señala también riesgos derivados de la volatilidad de los mercados de productos, los cuales se vieron afectados por la alta especulación y registraron una fuerte subida debido a la actividad especuladora de grupos empresariales.
Nicaragua, si bien ha registrado un fuerte repunte en el aumento de las exportaciones, éste ha sido, mayoritariamente, por precios y no por volumen.
El crecimiento de las exportaciones nicas se explica por la especulación de los mercados internacionales, los cuales podrían bajar, como ya está sucediendo con el café, que esta semana bajó hasta los 114 dólares, después de haberse mantenido por casi dos años encima de los 120 dólares.
MÁS DESEMPLEO
Si no se toman medidas para enfrentar el impacto, es de prever que la reducción de las remesas y una caída en los precios internacionales de los productos de exportación generarán una mayor tasa de desempleo.
No obstante, hay una luz al final del túnel y la buena noticia es que entre los productos que bajan está el petróleo, indicó el experto, durante una presentación auspiciada por la Fundación Konrad Adenauer.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó su previsión de crecimiento para América Central este año hasta el 4.6 por ciento, debido a los efectos de la crisis financiera mundial originada en Estados Unidos.
En el último informe sobre las Perspectivas Económicas Mundiales, ese organismo recortó en una décima el incremento del Producto Interior Bruto (PIB) centroamericano, respecto a su última estimación en abril del 2008.
El FMI estima que esta tendencia a la baja continuará en 2009 a medida que los problemas financieros se trasladen a la economía de las familias, lo que reducirá la demanda interna de los países y por tanto las exportaciones.