WASHINGTON .-El candidato a la Casa Blanca, John McCain, mostró un rostro irascible en el debate del martes, señalando con el dedo y llamando "aquel" a Barack Obama, pero sin estremecer a su rival, lo que sería insuficiente para revertir los sondeos, que aventaja el demócrata, según analistas.
Según la mayor parte de los editoriales de la prensa estadounidense del miércoles, McCain no logró hacerle perder el ritmo a Obama y así revitalizar su campaña para la presidencia estadounidense.
"No creo que el debate haya perturbado el flujo fundamental de esta campaña, y como resultado el senador Obama se encuentra un gran paso más cerca de la presidencia", indicó el experto William Galston del Brookings Institution.
"Ciertamente, el senador McCain no fue tibio ni confuso. Pero el senador Obama no cometió errores políticos significativos de ningún tipo y mantuvo la calma la mayor parte del tiempo, un tono confiado que tuvo también en el primer debate", indicó.
El tono de McCain fue agresivo, inclusive desdeñoso, al atacar a su rival demócrata en las elecciones del 4 de noviembre, al moverse incesantemente por el escenario donde se produjo el debate y comparar su vasta experiencia con la de Obama, de 47 años.
Pero el republicano de 72 años quizá se pasó de la raya al señalar con el dedo a Obama y decir que "aquel" votó a favor de una ley de energía que favorecía a las empresas petroleras a la que McCain se opuso.
"El grupo con el que estaba sentado realmente se dio cuenta de eso. Dijeron que fue gratuitamente desagradable", dijo Linda Fowler, profesora en el Dartmouth College en Nueva Hampshire.
"Yo diría que Obama parecía estar al mando en el estudio en una manera que esperaba de McCain. (El republicano) no lo hizo tan mal. Pero no convenció. Alguien que se encontraba conmigo utilizó las palabras 'viejo gruñón'", dijo.
"La carrera a la Casa Blanca se terminó", indicó sin ambages el miércoles el ex portavoz de la senadora Hillary Clinton Howard Wolfson.
"Creo que le será difícil a McCain, pero una victoria es posible", estimó no obstante Ken Duberstein, ex consejero de Ronald Reagan en la Casa Blanca.
McCain, llegó al debate en Nashville, Tennessee (sur), desfavorecido por las encuestas, que le daban un liderazgo de 8 a 9 puntos a Obama, cuando los votantes dicen estar molestos con políticas económicas republicanas en momentos de crisis financiera.
En el debate, Obama debió esforzarse por no sonar distante o como si dictando clases.
Los analistas indicaron que los papeles parecían haberse revertido, con McCain más tenso y Obama, por el contrario, relajado, quizá un reflejo de cómo marchan las encuestas a menos de un mes de las elecciones.
Cuando el candidato republicano soportaba una cantidad de golpes de Obama al discutir política exterior, incluso llegó a exigir de manera cortante al moderador, el periodista de NBC Tom Brokaw, que se le permitiera volver sobre una pregunta anterior, como a su juicio hacía el demócrata.
Galston estimó que Obama dio mayormente respuestas "claras", mientras que el republicano "ofreció un discurso de senador", que podría haber sido confuso para la gran audiencia que veía el debate por televisión.
Pero Buddy Howell, profesor de comunicación y experto en retórica presidencial, de la Universidad Denison en Ohio, destacó que McCain necesitaba mostrar destellos de enojo para ganar terreno.
"Aunque no hubo golpes fulminantes, McCain hizo cosas como identificarse más apasionadamente, con más de lo que los griegos llamaban pathos, con la rabia y frustración de los estadounidenses", indicó.
"Pudo haber elegido una mejor palabra que 'aquel', pero creo que la gente va a escuchar su lenguaje directo, como cuando dijo 'no voy a esperar a que se solucione la política energética antes de que arreglemos la asistencia médica".