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Durante la comparecencia ayer del Presidente de la República, Daniel Ortega, a la Asamblea Nacional, la Primera Dama, Rosario Murillo, tuvo una deferencia con el primer secretario del parlamento, Wilfredo Navarro, a quien le obsequió un sorbo de la bebida que ella y su marido toman en sus giras, pero a juzgar por el rostro de duda del legislador liberal, parece que la pensó dos veces antes de tomarlo. Ella parece animarlo para que la tomara sin ningún temor. Al final, el sorbito surtió su efecto, pues Navarro se vio muy animado conversando de forma distendida con la Primera Dama.
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