A pesar de que Centroamérica ha avanzado en la creación de normas y reglamentos para combatir la corrupción, paradójicamente la región aún no muestra avances sustantivos en su lucha contra la corrupción.
Así concluyó el Estudio de Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible, elaborado por varios organismos internacionales, entre ellos el Consejo Nacional de Rectores de Costa Rica y la Agencia Danesa de Cooperación Internacional (Danida).
En el documento, el Programa Estado de la Región expresa que “la corrupción, entendida como el abuso de poder para obtener un beneficio propio, constituye un reto para las democracias centroamericanas”.
Añade que la gestión pública todavía continúa siendo muy vulnerable a las prácticas corruptas, incentivadas por los débiles sistemas de control y rendición y petición de cuentas.
Menciona que los controles sobre la administración pública son débiles, tanto por vacío en el marco jurídico como por las limitadas capacidades de los entes especializados, como la Fiscalía.
MÁS DENUNCIAS
Uno de los avances que destaca el estudio es el crecimiento en la participación de la ciudadanía, para denunciar la corrupción, incentivada en parte por la creación de canales institucionales para denunciar, el mayor periodismo investigativo y el trabajo de las organizaciones civiles dedicada a este asunto.
Sin embargo, aclara que se evidencia una tolerancia ciudadana hacia ciertos casos de corrupción pública.
En el caso de los medios de comunicación, menciona que aunque han jugado un papel privilegiado para denunciar los actos de corrupción, persisten los obstáculos legales para la libertad de expresión e incluso amenazas a la integridad física de los periodistas.
UN AVANCE SIN EFECTO
La ratificación de convenios internacionales y compromisos en la materia, también han sido importantes. Por ejemplo, menciona que todos los países de Centroamérica son parte de la Convención Interamericana contra la Corrupción y en el 2007 los presidentes firmaron la Declaración de Guatemala contra la Corrupción.
“Los indicadores internacionales sobre la corrupción y victimización colocan a la mayoría de los países centroamericano en una posición preocupante, aunque por encima de las naciones africanas”, enfatiza el informe.