“Bebo gaseosa, pero me gusta más beber leche”, dice Sayonara Rodríguez Moreira, de 10 años, estudiante del tercer grado del Colegio República de Italia, mientras degusta un vaso de producto lácteo que a su escuela llevaron miembros de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac) como parte de su campaña “Sí a la leche”.
“Tenemos como actividad principal promover el consumo de leche en diez colegios de Managua. Estamos cubriendo primaria y secundaria, dando charlas a la niñez sobre la importancia del consumo de la leche y sus derivados”, expresó Gloria Canales, directora ejecutiva de Canislac.
En América Latina, Nicaragua se ubica entre los menores consumidores de leche. Se presume que se consumen entre 50 a 70 litros por persona al año, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo de alrededor de 140 litros por persona al año. La razón para Canales, proviene del escaso poder adquisitivo de los nicaragüenses.
CAMBIAR HÁBITOS
“También es una cuestión de cultura. En nuestro país la niñez y adolescencia consumen más alimentos altos en calorías y bebidas gaseosas. Y la niñez entre 9 y 15 años es la que más necesita consumir leche, alrededor de tres porciones por día”, afirma Canales.
El cambio en la conducta alimenticia de acuerdo a Nubia García, directora del Colegio República de Italia, debe iniciar en el hogar y reforzarse en las escuelas. Por ello, asegura que regulan el tipo de productos que ofrecen los vendedores que pululan alrededor del centro.
La campaña “Sí a la leche” promovida por Canislac es parte de la Campaña Panamericana de Consumo de Lácteos. En Nicaragua participan empresas como Nestlé, Centrolac, Eskimo, Agropecuaria LaFise, Dos Pinos y Ocal S.A. con leche Anchor. Y una experta en nutrición que brinda orientación alimentaria.