La Policía de Bilwi busca desde el pasado sábado a la niña Shanik Shanoa Reyes, de sólo un mes de nacida, quien fue robada de su casa de habitación en el barrio Loma Verde. Las primeras averiguaciones apuntan a que una mujer, que llegó ese día por la mañana a pedir trabajo, fue la que se llevó a la niña con rumbo desconocido.
La niña en el momento de ser secuestrada se encontraba con su abuela Gerenia Gutiérrez, de 75 años, quien se quedaba cuidando a la menor cuando la madre de nombre Teresa Reyes Toledo se iba a clases.
“Cuando se fue mi hija al colegio vino una mujer a pedir trabajo, yo me encontraba con la niña en una hamaca en el cuarto cuando ella se apareció, la mujer al ver a la niña comenzó a decir que era bien linda y después salió de mi casa”, dijo Gutiérrez.
Aseguró que al ver que la mujer abandonaba la casa, salió a tender unos pañales de la niña al patio y de repente vio a la mujer corriendo con la niña en los brazos.
“Yo soy muy vieja por eso no pude correr tras ella y corrió (la mujer) por donde está ubicada la empresa Madensa”, explicó.
NO LE HICIERON CASO
La madre de la recién nacida se lamenta de que la Policía no actuó de manera inmediata.
“Cuando me di cuenta del rapto de mi niña me fui a la delegación policial, primero a la Comisaría de la Mujer, donde me remitieron a otra oficina, aquí la oficial que recibió la denuncia me dijo que es caso perdido cuando se pierde un bebé, eso me molestó mucho”, dijo la joven madre.
Teresa Reyes Toledo asegura que fue hasta que las radioemisoras comenzaron a sacar lo del secuestro de la menor, “que se dieron a la tarea de buscar (la Policía) a mi hija”.
LA VIERON PASAR
Isaac Larios, trabajador de la empresa maderera Madensa, ubicada a unos cien metros de la vivienda donde fue raptada la menor, es uno de los testigos clave en este caso.
Al ser abordado dijo: “Yo venía de comprar unos nacatamales como a las 9:00 a.m. cuando vi que una mujer llevaba una niña, la mujer iba bien agitada y le pregunté si la pequeña estaba enferma que la podía llevar al hospital”.
“La mujer me respondió que no era asunto mío lo que le pasaba a la bebé y siguió caminando, me di cuenta del secuestro hasta que vi venir a una anciana llorando y gritaba que le habían robado a la bebé”, explicó Larios.