La laguna de Tiscapa recibió una de cal y otra de arena con las recientes lluvias. Por un lado, alcanzó el nivel de agua más alto en los últimos años. Sin embargo, la basura también le llegó a “correntadas”.
En un recorrido realizado ayer en horas de la mañana, sobre la superficie de la laguna de Tiscapa, las orillas del cuerpo de agua estaban “florecidas” con basura orgánica e inorgánica de todos los colores.
Las botellas de plástico eran las más “populares”, y mientras, algunos pequeños peces trataban de esquivar a cientos de botellas, las tortugas de la laguna eran más temerarias y nadaban en dirección adonde la basura flotaba sin control.
En las orillas de la laguna, la comuna capitalina ya había instalado mallas especiales para retener la basura. Esta vez, el mecanismo fue insuficiente ante la enorme caída de agua que llega a Tiscapa a través del cauce que cruza el barrio Jorge Dimitrov y de la micropresa Los Gauchos.
Como consecuencia, la basura y el sedimento sobrepasaron el borde, esparciéndose en casi toda la laguna.
LA INVERSIÓN
La Alcaldía de Managua ha invertido millones de córdobas en rampas, pasamanos, en un nuevo parque y en muchas otras obras de imagen en la laguna de Tiscapa. Pero, la inversión para controlar las fuentes de contaminación a ese cuerpo de agua ha sido casi inexistente.
El director de Patrimonio Histórico, y administrador del sitio donde está ubicada la laguna, Roberto Sánchez, admitió que la Alcaldía de Managua “no ha sido enérgica” en controlar la basura que, a través del cauce que cruza el barrio Jorge Dimitrov, llega directamente a las aguas de la única laguna ubicada en medio de una ciudad centroamericana.
El cauce que cruza el barrio mencionado fue desviado a la laguna desde hace más de veinte años. Sin embargo, a pesar de que los desperdicios aún siguen llegando a Tiscapa, a través del cauce, la comuna inició con la aplicación de un sistema de microorganismos que eliminan las bacterias contaminantes del cuerpo de agua en Managua, desde el 2006.
“Como no se controla la fuente de contaminación, lo que se está haciendo es un maquillaje ambiental”, criticó en su momento el ambientalista Kamilo Lara.
No obstante, el director de Patrimonio Histórico Municipal defendió los atractivos construidos en la laguna, alegando que esas nuevas construcciones facilitarán el conocimiento de la naturaleza por parte de toda la población interesada, incluyendo el fácil acceso de personas con capacidades diferentes.
LA OTRA FALLA
La vigilancia en la micropresa Los Guachos, construida para retener el sedimento y la basura arrastrada por la corriente que viene de las zonas altas de la capital y que llega a la laguna, es otra falla municipal.
Las empresas contratadas para la vigilancia han mostrado muchas deficiencias y no cuidan lo suficiente la propiedad municipal, y como resultado la rejilla o malla de protección que atrapaba la basura fue robada por tercera vez.
El director de Servicios Municipales, Rafael Lara, confirmó el robo de la rejilla y admitió que eso pone en grave peligro el proceso de descontaminación de Tiscapa.
La falta de esa rejilla en la micropresa desde hace tres días, y la basura arrastrada por el cauce capitalino, fueron las causantes del triste escenario en la laguna cratérica, donde la basura flotaba sin control.
Se supone que la comuna instalará una nueva rejilla a mediados de esta semana.