Es de todos conocido que la matriz energética en nuestro país es altamente dependiente de los productos derivados del petróleo. Esto quiere decir que las fluctuaciones en los precios del combustible tienen una alta incidencia en nuestra economía, más que en otros países de la región centroamericana y aún así el combustible más caro de la región se vende en Nicaragua.
Hemos visto con frecuencia fluctuar los precios internacionales del barril de crudo, en las últimas semanas más a la baja que al alza, sin embargo, cuando los precios suben se reflejan de manera inmediata en las pizarras de cada estación de servicio, pero cuando bajan no es tan acorde e inmediata su proyección en las mismas.
El jueves 4 de septiembre se publicó un artículo en la portada de este Diario, denominado “Petróleo baja, gasolina sube”. En las primeras líneas de dicho artículo se indicaba que el precio del barril a nivel internacional había bajado a US$109 dólares, sin embargo, el precio promedio en las estaciones de servicio en nuestro país se encontraba significativamente por encima que cuando en abril de este año el precio internacional del crudo era de US$111.86 dólares. Es decir, no sólo debieron bajar los precios de los combustibles por encontrarse el precio internacional más bajo que en abril, sino que le subieron a razón de un promedio C$1.25 por litro, lo que significa C$4.71 promedio por galón .
El caso se vuelve más alarmante ahora que los precios internacionales del crudo bajaron por debajo de los US$100 dólares el barril ocasionando una baja en el diesel muy discrecional, no así en la gasolina que subió aún más.
En el primer trimestre de este año el precio del barril de petróleo se encontraba en US$147 dólares y ahora lo tenemos por debajo de los US$100, en este período el precio internacional del crudo ha bajado casi un 40 por ciento muy distante del precio del producto que nos venden.
Es una situación muy difícil y en lo particular me siento maniatado, sin poder hacer nada más que expresarme por esta vía pidiéndole a las compañías petroleras que traten de hacer lo posible por equiparar los precios razonablemente y ajustarlos a la fluctuación de los precios internacionales del crudo, ya que de seguir así darán la impresión de querer enriquecerse sin importarles el sufrimiento y las penurias que esto ocasiona a la población.
Recordemos que los principales factores que están contribuyendo a la inflación a nivel regional son, la contracción económica de Estados Unidos, el aumento explosivo de los precios del barril del crudo, así como el incremento de los precios de los alimentos a nivel mundial, pero primordialmente tiene un mayor impacto el efecto de las alzas de los precios del petróleo, el mismo también encarece aún más los precios de los alimentos que son transportados desde las zonas rurales a las distintas ciudades del país, de igual manera incide en el costo de la factura de luz, agua y teléfono de nuestras viviendas o negocios y que a su vez se vincula con el incremento de los costos operativos de las empresas y comercio en general, volcándose en aumento de precios de productos y servicios para la población nacional. No olvidemos que también las obras de progreso, caminos, carreteras se disminuirán sustancialmente como efecto dominó de esta crítica situación.
Esperemos que esta semana los precios se muevan acorde al ritmo que está sonando.