El pasado 27 de septiembre la Organización Mundial de Turismo celebró el Día Internacional del Turismo, bajo el lema El Turismo afronta el reto del cambio climático. A dicha celebración se unieron muchos países y el nuestro no fue la excepción. Hubo celebraciones en Managua, isla de Ometepe y San Juan del Sur.
El grupo intergubernamental de expertos sobre cambio climático (IPCC) ha advertido que el actual ritmo de emisión de gases de efecto invernadero dará lugar a que la temperatura de la Tierra se eleve entre 1.8 a 4 grados centígrados para finales de este siglo.
El turismo y los viajes contribuyen en un 5 por ciento de la emisión de gases a nivel mundial, según el último estudio presentado por la Organización Mundial del Turismo (OMT) durante la II Conferencia Internacional de Turismo y Cambio Climático realizada en Davos, Suiza del 1 al 3 de octubre de 2007.
La relación del turismo con el cambio climático es de doble vía, pues de la misma forma como el turismo y en especial el transporte aéreo y la industria de la hotelería son los que reportan las mayores emisiones de gases de efecto invernadero del sector; a la misma vez el turismo está siendo afectado actualmente por el cambio climático, en especial en destinos de naturaleza, pequeñas islas y destinos de deportes de invierno: elevación de temperaturas, reducción de temporada alta, pérdida de biodiversidad, desertificación, mayor incidencia de huracanes, entre otros.
Los efectos también ya se observan —y según la OMT se profundizarán— en la demanda turística: los turistas están conscientes de estos efectos, así como de sus propias huellas de carbón; los cambios en el clima influyen en la decisión por un destino para sus vacaciones, muchos ya escogen otros medios de transporte, como el tren o automóvil, lo que implica perjuicio para destinos de larga distancia y que prefieran productos turísticos orientados a la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. Esto tendrá serias implicaciones económicas para los destinos de los países en desarrollo en donde el turismo tiene un peso considerable en el producto interno bruto. Ante esto, el sector turismo debe hacer frente a los retos que implica el cambio climático, principalmente por el hecho que la contribución del sector al desarrollo de los destinos turísticos y en muchos casos al alivio de la pobreza continuará teniendo una gran relevancia, en especial para los países en desarrollo como Nicaragua.
La OMT ha identificado dentro de las prácticas actuales del sector, algunas estrategias de mitigación del cambio climático: la reducción y mejora de la eficiencia del uso de la energía, el aumento del uso de energías alternativas y medidas para la compensación de la emisión de carbono (evitar la deforestación, así como reforestar).
De igual forma, las medidas de adaptación al cambio climático en el turismo que los destinos y empresas turísticas están practicando son: el uso de nuevas tecnologías amigables con el medio ambiente, políticas de conservación de la biodiversidad y de uso de suelo, diversificación de productos turísticos para reducir la estacionalidad, uso de información climática para la toma de medidas de prevención de impactos (elevación de los niveles oceánicos, proliferación de enfermedades), así como medidas administrativas y educacionales a nivel empresarial y de la demanda.
Sin embargo, es reconocido que el sector turismo necesita explorar aún más las potencialidades de adaptación que tiene cada país y las implicaciones para el sector público y privado desde el punto de vista de las políticas y las prácticas empresariales.
El sector empresarial turístico de la gran inversión y de la pequeña y mediana empresa turística pierde de vista o desconoce estas implicaciones, conservando una visión limitada y sin perspectivas de cara al desarrollo del turismo en Nicaragua.
Existe la necesidad de promover espacios de diálogo y análisis sobre turismo y cambio climático entre los diferentes actores del sector que permita poner en marcha medidas de adaptación y mitigación al cambio climático promoviendo una nueva agenda de desarrollo sostenible para Nicaragua.