El Movimiento Renovador Sandinista (MRS) se prepara este domingo a hacer algo que no es usual en nuestro ambiente político: excluidos de la contienda electoral de manera arbitraria por un Consejo Supremo Electoral, los dirigentes de ese partido no se van a quedar de brazos cruzados. Mañana llamarán a su militancia y a todos los votantes independientes a que no se queden en sus casas el domingo 9 de noviembre, les van a pedir que salgan a votar contra la dictadura.
Digo que una propuesta como ésa no es común, porque nuestra clase política y muchos nicaragüenses nos hemos caracterizado por la Fábula del Cangrejo, aquella que no es exclusiva nuestra, pero que casi siempre se nos aplica muy bien, de los cangrejos que metidos en un balde tratan de salir, pero cada vez que uno empieza a escalar, otro trata de escalar por encima de él y ambos caen de nuevo al fondo.
Con este llamado, el MRS ha comenzado a superar la Fábula del Cangrejo y aunque ninguno de sus candidatos alcanzará una alcaldía o una concejalía, han decidido no permanecer en el fondo del barril porque es lo peor que les puede pasar.
Sin embargo, el llamado del MRS no es un fin en sí mismo. Votar contra la dictadura significará para muchos ir a las urnas —como dijo Mario Vargas Llosa en esta última elección en Perú, en la que los peruanos tuvieron que elegir entre Allan García y Ollanta Humala— “tapándose la nariz para depositar su voto por García”.
¿Por qué hace esto el MRS cuando votar masivamente “contra la dictadura” es solamente un eufemismo para decir: hay que votar por los liberales?
Pues porque si no se hace eso el orteguismo se consolida y aquí no habrá espacio ni para el MRS ni para los liberales ni para los independientes ni para nadie que piense diferente que doña Rosario Murillo y el compañero comandante pueblo presidente Daniel.
El MRS sabe que sólo la votación masiva puede vencer el fraude que se está montando, igualmente puede disminuir el número de alcaldías que actualmente tiene el orteguismo, y tal vez puede hacer que le arrebate bastiones históricos como la ciudad de León, donde estoy seguro la mayoría de los ciudadanos no quieren ser representados por Manuel “Garrote en Mano” Calderón.
Esa votación masiva demostraría que los nicaragüenses en general también hemos comenzado a superar la Fábula del Cangrejo y debilitaría al orteguismo. Le haría difícil pasar a la segunda parte de su plan ya anunciado: reformas constitucionales, reelección y entronización de la familia Ortega-Murillo en el poder.
Esa votación masiva fortalecerá al liberalismo en esta elección polarizada. Por eso, de los liberales se requiere que no los invada la arrogancia, que no salgan a decir que esa votación masiva, si se da, es “el voto liberal” y sobre todo que no interpreten que esa votación es una patente de corso para seguir repartiéndose las instituciones con el orteguismo, jueguito en el que han llevado las de perder de todas maneras.
Después del 9 de noviembre jugarán un papel vital los diputados liberales. Entre los de la Bancada Democrática y los del PLC llegan a 40. Si todos se paran duro no habrá manera de que los 38 orteguistas puedan controlar el parlamento.
Si eso sucede, ya no sólo los líderes del MRS y los nicaragüenses en general habremos comenzado a superar la Fábula del Cangrejo, sino que los líderes liberales también. El 9 de noviembre puede que empecemos a salir del balde. O todo lo contrario.