Aunque en la Policía del Distrito Seis informaron ayer que todavía no tienen el móvil del crimen de un hombre, familiares de éste aseguraron que fue emboscado y asesinado de un balazo en la parte inferior del abdomen.
En la oficina de Detectives de esa delegación policial, explicaron que ni siquiera tienen identificado al autor de la muerte de Martín Alexander Gómez Espinales, de 25 años.
Lo único que la Policía tiene como evidencia del hecho es un cartucho de escopeta calibre 12 y que fue encontrado en la escena del crimen.
El hecho ocurrió a las 8:00 p.m. del pasado jueves en un callejón solitario, ubicado de la terminal de la ruta 168, 1 cuadra al Oeste y 1 al Sur, en el barrio Israel Galeano, Managua.
DEL TRABAJO A LA CASA
Luis Antonio Payán Espinales, de 20 años, hermano del fallecido, comentó que el día que mataron a Gómez Espinales iba del trabajo a su casa.
Señaló que el ahora occiso tenía varios años de trabajar lavando carros, en el sector del hotel El Madroño.
Detalló que su hermano se bajó de la ruta 168 y un sujeto, al cual no lo han identificado, lo emboscó y le pegó el balazo.
Explicó que nadie vio el incidente porque el callejón es desolado y como era de noche nadie transita por ahí, porque se dan muchos robos.
MURIÓ ANTES DE LLEGAR A HOSPITAL
Payán Espinales indicó que de inmediato se llevaron a su hermano en un taxi al Hospital Alemán Nicaragüense, pero el vehículo chocó cuando estaba cerca del centro asistencial y cuando cruzaron a su hermano al otro carro ya estaba fallecido.
Luis Payán dijo que el ahora fallecido fue pandillero hace seis años, pero desde que se juntó con una mujer buscó la vida sana y pacífica.
Manifestó que a Gómez Espinales, hace dos años, lo emboscaron unos sujetos con intenciones de matarlo, pero resultó ileso.
Por su parte Blanca Rosa Payán Yescas, de 75 años, abuela de la víctima, expresó que un pariente le comentó que escuchó una conversación en la que un sujeto conocido sólo como Evaristo dijo que cuando viese a Martín Gómez Espinales lo iba a matar.
Payán Yescas aseguró que su nieto era un buen muchacho, que se dedicaba a trabajar para mantener a los tres hijos que quedan en la orfandad.