Ignacio de Jesús Guillén Espinoza, de 55 años, pereció la noche de este miércoles tras haber sido prácticamente estrangulado por su hijastro Danny Antonio Cruz, de 27 años, y su hijo Marvin Guillén, de 20 años, al momento en que la víctima sostenía un pleito con su compañera de vida.
Espinoza tenía las manos amarradas hacia atrás y en su boca tenía trapos que supuestamente fueron introducidos para que se callara. El análisis de medicina forense indica que su muerte fue producto del desprendimiento de la tráquea.
Según la Policía, Danny Cruz al momento del hecho estaba ebrio y reaccionó en defensa de su progenitora María de los Reyes Cruz Hernández, de 47 años, quien estaba siendo maltratada por Guillén.
NO SE ARREPIENTE
“No me arrepiento de haberlo hecho. Mi madre tenía 25 años de aguantarle”, dijo el joven a las autoridades policiales.
El caso se registró pasadas las 8:00 p.m. en la casa que compartían como familia, en el reparto El Rosario, Granada, del CDI, dos cuadras al lago.
En el hecho también participó Marvin Uriel Guillén Cruz, de 20 años, hijo biológico del fallecido, quien es adicto al pegamento y se encuentra prófugo, según dijo la subcomisionada Lillyam Aguilar Leal, jefa de la Comisaría de la Mujer.
Según la investigación, Marvin Uriel le puso un palo en el cuello a la víctima y Danny le ayudó a ponerle un trapo en la cara para derribarlo al piso, donde aprovecharon para amarrarlo de las manos y los pies.
Aguilar dijo qu e en ese hogar se venía arrastrando una larga trayectoria de violencia intrafamiliar de parte del fallecido contra su compañera y sus hijos.
Indicó que al momento de los acontecimientos, tanto el hijo como el hijastro de Guillén estaban bajo efectos del alcohol (Danny) y Marvin Uriel se encontraba inhalando pega.