Agro a huelga en Argentina
Productores volverán a protestar contra la política agropecuaria de la presidenta Cristina Kirchner
No venderán granos con destino a la exportación ni al mercado interno
BUENOS AIRES/AFP
Potencia agrícola

Argentina es el primer exportador mundial de harinas y aceites de soja, el cuarto de trigo, el segundo de maíz —detrás de Estados Unidos y el tercero de granos de soja, según la Secretaría de Agricultura estadounidense.
Las exportaciones argentinas de materias primas agrícolas y agroindustriales representan más del 50 por ciento de las ventas externas del país. Los principales destinos de las exportaciones agrarias son el Mercosur, la Unión Europea y Asia, cuyas compras en Argentina sufrieron alteraciones entre marzo y julio, cuando los huelguistas cortaron las rutas, dejaron de vender sus productos y pusieron en jaque al gobierno de Cristina Kirchner. Las exportaciones de materias primas agrícolas y agroindustriales, por unos 35,000 millones de dólares anuales, representan más del 50 por ciento de las ventas externas del país suramericano.

Las organizaciones de agricultores de Argentina, una potencia exportadora de alimentos por unos 35,000 millones de dólares anuales, volverán a paralizar la comercialización durante seis días desde mañana viernes, en protesta contra la política agropecuaria del Gobierno.

“El Gobierno ignora de nuevo nuestros reclamos. No se puede desconocer el agravamiento de la situación de los productores por el alza de costos, ligada a los precios del petróleo y la caída de precios internacionales por la crisis financiera mundial”, dijo uno de los líderes agrarios, Hugo Biolcatti.

Millares de agricultores cumplieron este año una triunfante huelga de 128 días, al cabo de la cual lograron el rechazo del Congreso a un proyecto de la presidenta Cristina Kirchner, de aumentar impuestos a las exportaciones de soja, entre otros granos y cereales.

“No se venderán granos con destino a la exportación ni al mercado interno, ni ganado en pie”, dijo el dirigente.

La nueva medida de fuerza omitirá esta vez bloquear las carreteras de la región central del país, la rica Pampa Húmeda, pero se organizará una marcha de productores hacia Buenos Aires, con un abrazo el miércoles venidero al edificio del Parlamento.

“Queremos la eliminación lisa y llana de las retenciones (impuestos a las exportaciones). Que las pongan en cero”, dijo Biolcatti sobre la gabela, que fue el detonante de la huelga en marzo, cuando el Gobierno intentó instalar un sistema de alícuotas flotantes, sometidas al nivel de precios mundiales.

Los dirigentes de la llamada Comisión de Enlace, el comité de huelga que agrupa a las cuatro más grandes entidades de agricultores, plantearon en la rueda de prensa que otro problema “grave que aqueja a los productores es la sequía, que es la peor en los últimos 100 años, según los técnicos del Gobierno”.

DERROTA EN EL PARLAMENTO

Kirchner había sufrido en julio una severa derrota política al rechazar el Congreso un programa de alza a los impuestos a las ventas externas de granos y cereales, lo que frenó en aquel momento el duro conflicto con los productores, en pie de guerra contra la presión fiscal.

La protesta es impulsada con mayor energía por los productores de soja, leguminosa, que ocupa el 50 por ciento de la superficie sembrada y genera ingresos anuales por casi 24,000 millones de dólares, incluidos los aceites derivados. El precio de la soja en el mercado de Chicago bajó en los últimos meses de casi 600 a 400 dólares la tonelada.

La Presidenta fracasó en su intento de aumentar de 9,000 a 11,000 millones de dólares la recaudación fiscal de la soja, pero la huelga, apoyada por las poblaciones de decenas de ciudades de la Pampa Húmeda, causó un colapso político que hizo derrumbar su popularidad del 50 por ciento al 25 por ciento, según sondeos privados. La huelga anterior causó desabastecimiento e inflación.

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