La situación alimentaria actual es tanto un “desafío” como una “oportunidad” para crear un nuevo modelo de desarrollo económico y social en el mundo, dijo ayer el subdirector general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Peter Hansen.
En una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre Seguridad Alimentaria y Cambio Climático en las Américas, Hansen insistió en que esta crisis da la “oportunidad de examinar la situación alimentaria mundial y formular estrategias apropiadas para proteger a la humanidad de una incertidumbre similar en el futuro”.
“La seguridad alimentaria es un conjunto complejo de asuntos interrelacionados, con dimensiones políticas, sociales y ambientales que no pueden resolverse con la aplicación de medidas a corto plazo”, afirmó Hansen.
El subdirector del IICA recordó que en el período de un año los alimentos subieron a precios “sin precedentes”, lo que generó incluso disturbios en más de 20 países en todo el mundo.
Como ejemplo recordó que el trigo registró un alza del 130 por ciento; el arroz del 74 por ciento; la soja aumentó en un 87 por ciento, y el maíz en un 52 por ciento.
Indicó, sin embargo, que esta crisis debe de servir para que el “desarrollo rural se incorpore de manera más eficaz en los programas nacionales de desarrollo”.
“Necesitamos un nuevo modelo de desarrollo que integre la agricultura y la economía rural en la agenda del desarrollo y que reconozca su contribución a la seguridad alimentaria, la seguridad energética, el empleo, la preservación del medio ambiente y de los recursos naturales, y el mantenimiento de la paz social y la estabilidad social”, aseguró.
Hansen consideró que, de la misma manera en que los alimentos constituyen un derecho básico del mundo, el sector de los alimentos en la agricultura debe ser un componente central de la agenda del desarrollo de todos los países, y se le debe asignar los recursos necesarios para su crecimiento.
“No puede mantenerse a este sector marginado en el proceso de desarrollo”, estimó.
En la misma sesión, el Premio Nobel de Economía 2005 y catedrático de la Universidad de Maryland (Estados Unidos), Thomas C. Schelling, advirtió que uno de los principales impactos del cambio climático registrado en el planeta se producirá en los alimentos y en la agricultura.
“Quizás el impacto más importante del cambio climático, en todo el mundo, se dé en los alimentos y en la agricultura”, explicó.
EN PAÍSES EN DESARROLLO
Igualmente, planteó: “Es en el mundo en desarrollo donde debemos basar nuestras inquietudes, y es en el mundo desarrollado donde debemos buscar los recursos para financiar lo que deba hacerse en otras partes del mundo”.
Shelling estimó que “el cambio climático es real y está presente”, y dijo lamentar que aún existan líderes mundiales que desconozcan la importancia y la gravedad de este fenómeno.
El secretario general adjunto de la OEA, Albert Ramdin, manifestó que “es muy pertinente” que este organismo atienda las “situaciones que afrontan los países miembros en el contexto del cambio climático y sus impactos sobre agricultura y previsión de alimentos”.
Ramdin hizo un llamamiento a la “acción concreta” y subrayó que la OEA “puede movilizar el apoyo político en este sentido”.
Organismos financieros como el Banco Mundial (BM), han recomendado a los gobiernos, principalmente de los países con base agropecuaria, fomentar las inversiones.