Las principales necesidades de los habitantes de este municipio son energía y agua, ya que el proyecto de agua nunca logró satisfacer la demanda de los pobladores del casco urbano y en las zonas rurales aún existen muchas comunidades sin acceso al servicio.
Centenares de estudiantes de la educación secundaria del casco urbano aún estudian bajo un edificio a punto de caerse, producto del mal estado en que se encuentra.
La rehabilitación del Instituto Nacional de Rosita es una de las necesidades que demandan padres de familia y estudiantes de este municipio minero.
Las comunidades alejadas urgen de caminos de penetración, en la mayoría hay trochas donde no hay acceso con vehículos y sólo se puede llegar en bestias o a pie.
Las comunidades indígenas mayangnas, ubicadas en las riberas del río Bambana, viven en condiciones de extrema pobreza y la invasión de colonos a las tierras comunales se ha convertido en una amenaza para la seguridad ciudadana.
En la comunidad de Wasakin y Layasiksa se han producido enfrentamientos entre indígenas y colonos que han dejado víctimas.
Urge la demarcación de los territorios indígenas para disminuir las tensiones entre familias que llegan de otros departamentos del país a comprar tierras y luego se enfrentan con la realidad de que las tierras indígenas no se pueden vender.
La actividad minera ha ido en decadencia en los últimos años y la actividad forestal fue tomando fuerza hasta el grado de que ahora hay pocos recursos forestales, principalmente en la zona de Las Breñas, Layasiksa, Riscos de Oro, donde empresas madereras explotan los recursos que fueron derribados por el huracán Félix.