Un equipo de la Auditoría Militar del Ejército de Nicaragua, visitó la tarde de ayer la unidad policial de Ciudad Sandino, para conocer la declaración de los dos soldados testigos del asesinato del sargento Óscar Antonio Narváez Echeverría, de 34 años.
El hecho ocurrió el pasado domingo y el presunto autor del asesinato es el soldado Héctor Morales Potosme, de 24 años, quien al parecer no estuvo de acuerdo con un llamado de atención que el ahora occiso le hizo, y en un arranque de furia le disparó.
DESCANSA EN LA PAZ
Familiares del fallecido indicaron que Héctor Morales Potosme, de 24 años, señalado del crimen, tenía rencillas personales con el sargento porque no le gustaba que éste le diera órdenes.
El sargento fue velado el lunes en casa de su mamá, en el barrio La Primavera. Ayer fue trasladado a La Paz, Carazo, donde otros familiares y fue sepultado en el cementerio de la localidad.
Indignados y esperando repuestas de parte de las autoridades, se encontraban los familiares del sargento Narváez.
Óscar Antonio Narváez era el menor de 10 hermanos. Dejó en la orfandad a un niño. “Mi hermano soñaba con ir escalando en el Ejército, era un hombre aplicado y desde niño quiso ser militar”, dijo con sus ojos llenos de lágrimas María Teresa Narváez Echeverría.
(Con la colaboración de Jonathan Rivera).