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(LA PRENSA/ILUSTRACIÓN/BISMARCK RODRÍGUEZ)
Corbatas: ¿ya son historia?
Abra su clóset y cuente cuántas corbatas tiene. ahora pregúntese cuántas veces las usó en un año. Al parecer esta prenda ha ido perdiendo importancia en la vestimenta masculina
NUEVA YORK/ AP
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HISTORIA DE LA CORBATA

Los hombres han usado las corbatas por siglos y fueron durante mucho tiempo símbolo de masculinidad.

Se dice que el origen de la corbata se remonta a comienzos del 1600, cuando combatientes croatas se colocaron telas alrededor del cuello antes de una batalla.

En la década de 1920 nació la corbata moderna y fue prontamente adoptada por los empleados de oficinas.

La corbata siguió ganando popularidad hasta los años sesenta y setenta, en que alcanzó su máximo esplendor.

Había corbatas bonitas y corbatas horribles. Delgadas corbatitas y corbatas anchas. Corbatas para niños con ganchos y corbatas estrambóticas al estilo Jerry García.

Pero ahora da la impresión de que las corbatas —ese pedazo de tela cuyo uso representaba un paso importante en el crecimiento de un muchacho pero que realmente no sirve propósito alguno, a no ser por el aspecto estético— pueden haber entrado en el ocaso. En una época en que la gente se presenta a entrevistas de trabajo en chancletas, el futuro de la corbata es poco alentador.

De todos modos, está claro que algunas situaciones todavía requieren una indumentaria formal a la antigua, por lo que tal vez sea un poco temprano para escribir el epitafio de la corbata.

“Uno piensa ‘pobre corbata, tan maltratada’”, comentó Candace Corlett, presidente de la consultora WSL Strategic Retail.

Desde hace rato que se viene hablando de la desaparición de las corbatas. A mediados de la década de 1990, el diseñador Gianni Versace ofreció su visión del futuro en un libro titulado Hombres sin corbatas. En la tapa había un Adonis color bronce que lucía únicamente unas pocas corbatas atadas a la cintura.

Los informales pantalones caqui y las camisas con el cuello abierto están reemplazando a los trajes y corbatas en los sitios de trabajo. El boom de la internet llenó las oficinas de veinteañeros que no sentían la necesidad de ponerse algo alrededor del cuello.

Una encuesta Gallup efectuada en Estados Unidos el año pasado indicó que apenas el seis por ciento de los hombres se ponía corbatas para ir a trabajar, comparado con el diez por ciento en el 2002. Más de dos tercios de los entrevistados aseguraron que jamás se pondrían una corbata para ir a trabajar, comparado con el 59 por ciento de cinco años atrás.

DEFENSORES

Las corbatas todavía tienen sus defensores, personas que experimentan una sensación especial cuando lucen esa pieza.

“Mucha gente me dice ‘El hombre de las corbatas’”, comentó Bob Smith, vicerrector de la Universidad de Arkansas, con sede en Fayetteville.

Smith cuenta con una colección de más de 400 corbatas en su armario. Tiene una corbata para cada tema. Una corbata con una jirafa implica que hablará de las cualidades necesarias para ser un buen supervisor. Una con un cuadro de una rosa dentro de una lágrima la reserva para los funerales.

Su colección no le hace sombra a la de Richard Arutunian, un fabricante de corbatas del sur de California que tiene más de mil.

Arutunian niega que la corbata vaya a desaparecer. Dice que es algo irreemplazable, algo que contiene un mensaje para mujeres y hombres por igual. “Para mí, revela más sobre una persona que un par de zapatos”, dijo Arutunian.

Cada vez hay menos fabricantes. En Estados Unidos quedan unas dos docenas, comparado con los más de 600 de hace medio siglo.

Todavía hay campos en los que la corbata es de uso obligatorio, especialmente entre abogados y en el mundo de las finanzas.

“Cuando uno usa una corbata indica que se ha vestido especialmente para la ocasión”, señaló Amy Klaris, de la firma consultora Kurt Salmon Associates.

Lee Terrill, presidente de la división de corbatas de Phillips-Van Heusen, la principal fabricante de esa pieza en Estados Unidos, sostiene que en una economía débil como la actual, cuando uno busca trabajo debe causar una buena impresión y ello impulsará el uso de corbatas, e incluso de trajes.

En los últimos 10 o 15 años, los códigos de vestimenta han cambiado y los hombres se alejaron de las corbatas. “Era una expresión de su individualidad. No usaba corbata porque no tenía que usar corbata”, dijo Terrill. “Ahora que tanta gente ha dejado de usar corbata, es al revés: uno expresa su independencia usando una”.

Muchos creen que Terrill vive en un mundo de ilusiones y que no se revertirá la tendencia.

“Es como decir que las mujeres volverán a usar medias largas. Cuando uno libera a su cuerpo de la corbata y las medias de nylon, tal vez las vuelva a usar de vez en cuando en ocasiones especiales, pero nadie volverá a usar una corbata los cinco días de la semana”, sostuvo Corlet.

EN NICARAGUA

La diseñadora Andrea Zambrana explica que en nuestro país el uso de la corbata no está tan arraigado debido a nuestro clima tropical.

“Puede resultar incómodo y la gente casi no la usa a menos que el trabajo lo requiera”, comenta. Sin embargo, Zambrana no cree que el uso de las corbatas pase a la historia, pues “internacionalmente la corbata es un accesorio más, como la faja o los aretes”.

En nuestro país, el uso de las corbatas está mayormente reservado para eventos muy formales como recepciones elegantes de gala o celebraciones de eventos sociales como bodas.

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