Las barreras arquitectónicas han sido un problema para que Eynar Mendoza Vásquez, de 21 años, se movilice. Lo fueron cuando cursó la primaria y secundaria, y aún en la universidad, que abandonó por problemas económicos. Sin embargo, para Mendoza el principal obstáculo que ha enfrentado para ejercer su derecho a la educación ha sido la mala “actitud de los docentes” ante su deficiencia motora.
“Los maestros no se adaptaban a mis problemas y necesidades, y los centros no prestaban las condiciones. Me aceptaban, pero no todos los maestros tenían la voluntad de ayudarme, unos decían que debía solucionar mis problemas, otros buscaban cómo ayudarme, pero en dependencia de lo que les exigían, no de su voluntad”, relata Mendoza.
Eliminar esta barrera para Mendoza está en la promoción y ejecución de una educación inclusiva, desde la formación docente, por ello junto a catedráticos de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) y representantes de la Asociación Nicaragüense para la Integración Comunitaria (Asnic), participó en un seminario que pretende transformar el pensum de las licenciaturas en educación, que brinda esta alma mater.
EDUCAR A LOS EDUCADORES
Alejandro Genet, decano de la Facultad de Educación e Idiomas de la UNAN, admite que las universidades no prestan las condiciones para atender a una persona con discapacidad. “Nosotros ya hemos experimentado la atención de estudiantes con necesidad educativas especiales y nos la hemos visto de a palitos porque la verdad nosotros tampoco estamos preparados en lo general para poder atender de manera amplia a personas con capacidades diferentes”, afirmó.
Este vacío, dice Genet, obliga a las universidades a transformar el pensum académico para dotar de habilidades a los futuros docentes y sean capaces de brindar respuestas acertadas a las necesidades de los estudiantes con discapacidad. Pero también a reeducar a quienes ya están en las aulas de clases atendiendo a estudiantes con discapacidad.
“El educador especial nuestro se forma en la generalidad y tiene que buscar acceso a otros programas para atender necesidades específicas. Pero la propuesta que nosotros tenemos que hacer no es sólo para la formación de docentes, sino para la capacitación de docentes que pueda recibir al estudiante con capacidades especiales”, afirmó. El proceso de transformación, según Genet, iniciará en el 2009.
Por ahora los estudiantes con discapacidades que egresen de secundaria, navegarán a la deriva en busca de una universidad que se adapte a sus necesidades. El Ministerio de Educación registra al menos 15 estudiantes con discapacidad auditiva, que este año se bachilleran.
NO EXISTEN CIFRAS
Indiana Fonseca Salgado, directora general de Asnic, revela que no existe un dato que revele qué porcentaje de la niñez con discapacidad está dentro del sistema educativo. Expresa que al menos unos 5 mil niños y niñas con discapacidad son atendidos por el Ministerio de Educación.
No obstante, asegura que existe un subregistro, que no sólo necesita acceder al sistema, sino también recibir una educación de calidad en escuelas regulares y no en las denominadas escuelas de educación especial, que hasta ahora habían atendido a la niñez con discapacidad.